12 julio 2006

Literatura - La Iliada (II)

Los numerosos personajes de La Iliada son los cimientos sólidos de esta inmortal narración.
Definir cuáles son los principales es complicado puesto que la mayoría no sólo tienen nombre, también van acompañados de una pequeña historia referida por Homero, que puede ser muy extensa en su fuente original. Por tanto la división es subjetiva, si bien existen nombres siempre destacados, como Aquiles o Héctor, poseedores de una vida que podría suponer una narración épica por sí misma; aunque todos los sucesos están relacionados con la Guerra de Troya.

Los personajes más importantes son, en su mayoría, ejemplos de virtud: héroes titánicos por encima de los hombres en todos los aspectos, que imponen las leyes del honor y la hospitalidad por encima sus deseos gracias a su voluntad. A su lado los dioses, participantes activos por cada bando e involucrados personalmente en algún momento, son pequeños actores que, en alguna ocasión, quedan a merced de estos míticos guerreros de la antigüedad, lo que muestra su dimensión.

Los dioses que se agrupan al lado de los troyanos son Afrodita, defensora de su hijo Eneas, Apolo, que enviará una plaga sobre el ejército aqueo y Ares, persuadido por Afrodita tras ofrecer su ayuda a los griegos. Los aqueos, por su parte, cuentan con la ayuda Atenea, patrona de Atenas, Posidón, enemistado con la estirpe de Príamo al no verse recompensado por construir las murallas, Hefesto, fabricante de las armas de Aquiles y Hera, ofendida por el príncipe de Ilión, Paris.
Hermes, como mensajero divino y Zeus, conocedor del Destino, mantienen cierta neutralidad; atendiendo a cada parte según sus sacrificios.
Los dioses menores, de los ríos que atraviesan el campo de batalla como el Escamandro, se alzan junto a los troyanos para defender su tierra.

Dramatis Personae:


Agamenón - Comandante de las tropas aqueas, rey de Micenas y hermano de Menelao. Reúne bajo su mandato a soldados venidos de toda la Hélade y, buscando reafirmar su autoridad, llega a enfrentarse al divino Aquiles. Sobrevivirá a la guerra, aunque perecerá, traicionado por su esposa, al regresar a su tierra. Su papel es menos decisivo de lo que pudiera parecer, sirviendo como contrapunto heleno de Príamo.
Agamenón es el poder arrogante que gobierna sometido a la sabiduría y a sus propias necesidades, por mezquinas que puedan resultar.

Aquiles - Hijo de la ninfa Thetis y rey de los Mirmidones. De condición semidivina, su piel es impenetrable, excepto en el talón del que era sujeto por su madre al sumergirlo en la Laguna Estigia, buscando la invulnerabilidad de su hijo. Sus armas y armadura también son excepcionales, creadas por el propio Hefesto.
Le fue vaticinado que no regresaría de la Guerra de Troya, razón por la cual Thetis lo ocultó y buscó su resistencia sobrehumana; aunque finalmente fue reclutado como el más poderoso de los guerreros aqueos y, cumpliendo el vaticinio del Destino, murió aseteado por Paris. El hijo de Peleo se ve gobernado, más que ningún otro, por las pasiones, como un niño invencible.
Es el personaje principal de La Iliada, iniciada con su cólera y llevada hasta su apogeo, el combate con Héctor, por el ansia de venganza del héroe.
Aquiles es el dotado de capacidades innatas, obtenidas sin esfuerzo, un genio de la lucha aparentemente invencible, indomable y caprichoso; aunque maldito con un punto débil letal.


Áyax - Rey de Salamina, hijo de Telamón (existe otro Ayante, hijo de Oileo) y primo de Aquiles. Recibió un duro entrenamiento, que le confirió gran fuerza a su enorme figura, rivalizando con Diomedes como segundo guerrero del ejército aqueo. Llega a enfrentarse con Héctor, al que casi mata gracias a su potencia prodigiosa, y defiende ferozmente el cadaver de Patroclo de la humillación troyana.
Tras la muerte de Aquiles compite con Ulises por sus divinas armas y, derrotado por el ingenio de Odiseo, se vuelve loco de ira, suicidándose.
Áyax es la fuerza bruta, inspiradora de temor, aunque dotada de gran nobleza y vencida por la inteligencia.

Diomedes - Rey de Argos, protegido de Atenea, compañero de Ulises y el más jóven entre los generales griegos. Diomedes posee una fuerza sobresaliente, y en el combate su figura semeja a la de un dios, pero su valor y su sabiduría como guerrero lo sitúan definitivamente a la altura de Aquiles, aún siendo un mortal, y considerado durante su ausencia el inspirador del valor aqueo.
Durante la batalla ataca a Eneas, salvado únicamente por la intervención de su madre, la diosa Afrodita, dañada hasta tal punto por el héroe que tendrá que escapar, momento en el que otra deidad, Apolo, retirará a Eneas del campo de batalla. Diomedes, ayudado por Atenea, después de medirse con Héctor, atacará al propio dios de la guerra, Ares, hiriéndolo gravemente, obligándolo a huir al Olimpo y provocando el pánico entre los troyanos.
Será uno de los ocupantes del Caballo de Madera, regresará a su tierra sin problemas y reinará hasta la vejez, lo que le convierte en una excepción entre los héroes aqueos.
Diomedes es la fuerza y el valor ganados con esfuerzo, el hombre inspirado capaz de hacerlo todo aunque nunca suficientemente reconocido.

Eneas - Héroe troyano, hijo de Afrodita y patriarca de Roma. Participa en la Guerra de Troya contando con la ventaja de su naturaleza semidivina y velado constantemente por su madre e incluso el propio Zeus como fundador de la futura estirpe romana. Es defendido del peligro e incluso retirado de la batalla por intervención de los dioses, al medirse a adversarios más poderosos.
Su historia tras huir de Ilión es narrada por Virgilio en La Eneida.
Eneas es el consentido del Destino, el afortunado, llamado a vivir grandes sucesos por razón de su nacimiento; áquel ante el que los capaces, los esforzados, sienten que su trabajo ha sido inútil, porque la vida parece depender de algo arbitrario e injusto.

Héctor - Príncipe de Troya, hijo de Príamo y líder de sus tropas. Es el antagonista de Aquiles, la inspiración de los soldados de Ilión y la esperanza y consuelo de sus habitantes.
Héctor es un guerrero supremo, dotado de enormes capacidades y habilidad, aunque dónde demuestra su grandeza es en los momentos de reflexión: constantemente se asombra con los aqueos, hombres extraordinarios semejantes a él; consciente de que está en el bando equivocado, luchando por una causa injusta y aún así se sobrepone con su honor, obligado a defender su ciudad y a sus súbditos, tan inocentes como él, de la ira griega. El héroe troyano no piensa en él, es entregado y valiente, constantemente infunde valor y ánimo a sus compatriotas, no busca la gloria y sabe, de alguna manera fatídica, que ante esos grandes guerreros, que serían excelentes camaradas en otras circunstacias, acabará sucumbiendo.
El príncipe de Ilión se puede considerar el otro protagonista de la narración; considerado por algunos más importante que el propio Aquiles; la sublimación de todas las virtudes que debe tener un hombre y de todos los principios contenidos en La Iliada.
Héctor es la acción heróica y justa que no pide nada a cambio, es el vínculo sin explicación entre las personas que defiende lo reprobable por amistad; es la intuición de que un gran esfuerzo será pagado con la fatalidad.

Helena - La mujer más bella de la Historia, hija de Zeus y esposa de Menelao. Por su rostro, mil naves partieron, y cincuenta mil hombres zarparon hacia un asedio de diez años lejos de sus hogares. Helena es la causa principal de la Guerra de Troya, al ser raptada por Paris, aunque este hecho en realidad fue una fuga de ambos, auspiciada por Afrodita, violando ella sus votos y él la hospitalidad.
Tras la caída de Ilión Helena regresa a Esparta con Menelao.
Helena es la pasión irracional, que no piensa en las consecuencias, cegada por las circunstancias, que ignora cualquier valor, ley o principio.

Menelao - Rubio héroe aqueo, rey de Esparta, hermano de Agamenón y marido de Helena. Solicitó la ayuda de su hermano para reunir a los reyes de la Hélade y partir al rescate de su esposa, raptada por su competidor Paris cuando gozaba de su hospitalidad. A pesar de ser el más motivado, como esposo traicionado, y de su valor y capacidad guerrera, se ve superado por los grandes héroes helenos en el campo de batalla, y por Agamenón en cuanto a autoridad. Participa en el asalto final dentro del Caballo de Madera, recuperando a Helena y regresando junto a ella a su tierra tras una azarosa travesía de ocho años.
Menelao, doblemente traicionado, es la decepción, y la voluntad de vencer enormes retos, con ayuda de sus compañeros; es la obstinación que no se deja vencer por el tiempo ni las dificultades en busca de un objetivo que considera justo.

Néstor - Anciano rey de Pilos y uno de los Argonautas. Participa como consejero del ejécito aqueo y general de sus tropas, aunque debido a su avanzada edad no participa en las batallas. Su experiencia y la mesura de su madurez evitan grandes conflictos internos a los griegos durante el interminable asedio, auspiciando la reconciliación de Aquiles y Agamenón.
Néstor es la calma y sabiduría que da la experiencia; la mediación de una autoridad aceptada implícitamente.

Odiseo - Rey de Ítaca, favorito de Atenea y constructor del Caballo de Madera, también conocido como Ulises. Amigo de Diomedes, participó en la Guerra de Troya junto a Menelao, habiendo sido pretendiente de Helena. Es un gran guerrero aunque su cualidad más sobresaliente es la astucia, que le convierte en el más querido por Palas, y de la que da brillantes muestras a lo largo de su vida, propiciando, por ejemplo, el fin del asedio con un engaño: el aparente abandono de los aqueos y la ofrenda de una estatua ecuestre a Atenea, que encerraba en su interior a los mayores héroes griegos. Será el ganador, en un reto de ingenio, de la armadura de Aquiles, lo que provocará el suicidio de Áyax.
En La Iliada su protagonismo no es comparable al de otros reyes aqueos, siendo considerado como un guerrero valeroso y prudente. Tras la Guerra de Troya su regreso a casa se convierte en una enorme aventura que el propio Homero narrará en La Odisea. Al enemistarse con Posidón el furioso dios impedirá el retorno de Odiseo con múltiples dificultades, que vencerá con su inteligencia, aunque provocarán que el héroe tarde otros diez años en alcanzar las costas de Ítaca.
Odiseo es la inteligencia y la astucia que vence a la fuerza bruta; la calma frente a las pasiones desatadas alrededor; la voluntad capaz de vencer grandes dificultades impuestas por el Destino mediante el talento para alcanzar un objetivo.

Paris - Príncipe troyano, hijo de Príamo, hermano de Héctor y causante de la Guerra de Troya. De gran belleza, su nacimiento fue vaticinado como el inicio de la destrucción de Ilión, hecho desencadenado desde el Juicio de Paris, en el que decretó que Afrodita era más hermosa que Hera y Atenea, ganándose favores y enemistades en consecuencia. Pretendiente de Helena, logró seducirla una vez casada con Menelao mediante la ayuda de Afrodita, violando la hospitalidad ofrecida por el rey de Esparta.
Más cortesano que guerrero, en contraste con su inocente hermano, demuestra su indolencia evitando abandonar el palacio de Príamo y el lecho de Helena para dirigirse al campo de batalla, ganándose el desprecio de los troyanos, incluída su propia familia, ofendidos por su cobardía y arrastrados por su causa a un destino fatal.
A pesar de su falta de vocación es un excelente arquero e, inspirado por Afrodita, que llega a salvarlo de una muerte segura durante su combate con Menelao, será el que derrote a Aquiles, clavándole una saeta envenenada en el único lugar dónde es vulnerable, el talón, causándole la muerte. Durante su huída tras la caída de Troya será herido mortalmente, siéndole negado el auxilio.
En La Iliada es el contraste de Héctor, figura que se ve más engrandecida gracias a él.
Paris es el hedonismo, la causa de enormes problemas que quedan en otras manos; los deseos que dominan la vida sobre cualquier consideración, satisfechos a cualquier precio; es el egoísmo cobarde e indolente que ignora las consecuencias de sus actos y a quienes afectarán.

Patroclo - Compañero de Aquiles, junto al que se crió bajo la tutela del centauro Quirón. A pesar de ser un bravo guerrero, siempre a la sombra de los reyes aqueos, su papel en La Iliada se reduce a provocar la venganza de Aquiles, al morir a manos de Héctor vistiendo la armadura divina de su amigo. Su cadaver fue protegido por Áyax Telamonio y el Átrida Menelao hasta ser recuperado por Aquiles, que esperó a haber consumado su venganza para llevarlo a la pira y celebrar en su honor unos juegos funerarios.
Patroclo es el amigo caído, el pequeño sustento cotidiano que no se aprecia hasta que se ha perdido; es la grandeza de la sencillez y la épica de la auténtica amistad.

Príamo - Rey de Troya, padre de Héctor y Paris. El anciano soberano gobierna los ejércitos troyanos desde su palacio, dónde resulta más útil que en el campo de batalla, y contemplará cómo su deshonroso hijo Paris condena a su reino y su valeroso hijo Héctor se ve sometido a grandes penalidades. Su papel en La Iliada es el de venerable monarca y comandante, el equivalente unificador de Agamenón que, al igual que su hijo, parece admirar a sus enemigos griegos.
Tras la muerte de Héctor, renunciará a su honor para introducirse, acompañado por Hermes, en el campamento aqueo y suplicar al Pélida Aquiles la devolución del cuerpo para celebrar en Ilión un funeral digno del héroe, a lo que este finalmente accede. Cuando Troya cae, decide salir a luchar, pero termina escondido convencido por la reina, aunque finalmente es asesinado por el hijo de Aquiles, Neoptólemo.
Príamo es el sufrimiento paciente, la resignación; un rey incapaz de defender con la espada su reino, de ayudar a su valiente hijo y, debido al respeto y honor familiar, entregar a su reprobable hijo; es el orgullo sometido a los errores del pasado.

Cada uno de estos personajes inmortales se convierte en un arquetipo aplicable a muchas situaciones en la vida, como valiosos ejemplos orientadores o encarnaciones reprobables que ayudan a despertar.

Mi experiencia personal leyendo La Iliada resultó muy enriquecedora. Me acerqué al libro, muy voluminoso, con mucho entusiasmo, conociendo a muchos de los personajes y algunas de las historias como amante de la mitología; mi interés creció al leer las primeras líneas del canto, llenas de pasión.
Tras brillante inicio, el ritmo se vuelve muy lento, con la asamblea de los aqueos y más tarde llega casi a pararse, cuando Homero empieza a nombrar a todos los pueblos y soldados participantes. Es duro admitirlo, pero esos pasajes llegan a cansar, aunque finalmente acaban siendo un precio merecido por lo que viene a continuación.
Las batallas sin Aquiles parecen recrudecerse y mueren muchos hombres, con una narración muy realista; mientras los grandes héroes dan lecciones de honor y de hospitalidad, y sorprenden cuando tras luchar a muerte arrojan las armas para abrazar a un contrincante digno de elogio. Siempre me ha gustado de La Iliada que no hay buenos ni malos: tanto Aquiles como Héctor, los representantes de Grecia y Troya, están justificados ante sí mismos y ante el enemigo.
Otro detalle que resulta sorprendente entre guerreros tan gentiles son las luchas por las armas de los caídos, a veces ciertamente excepcionales, que se podrían esperar de soldados anónimos, aunque en esta competición a menudo intervienen los héroes. Hay una pequeña curiosidad estilística que también resulta llamativa, la caracterización de los personajes no sólo por sus características, habitual en épica, como podría ser el rubio Menelao sino, en la mayoría de los casos, en relación a su noble estirpe, usando el nombre de sus padres: el Átrida Agamenón, hijo de Atreo, o el Pélida Aquiles, hijo de Peleo; resultará básico para distinguir a los Ayantes, Telamonio y Oileo.
El momento de la muerte de Héctor es en cierta forma traumático, aunque rápidamente uno es consciente de que no podría tener un final más digno, si bien la humillación de su cadaver causa bastante rechazo. Los juegos funerarios en honor de Patroclo son una buena oportunidad de ver a los héroes aqueos medirse entre ellos, y poder animar de alguna forma, al que se haya convertido en el favorito a lo largo de la narración.

Todos los lectores de La Iliada que conozco hablan, como yo, de esta obra con reverencia; y a veces la utilizan como referencia y ejemplo de algunas situaciones. Al preguntar sobre el elegido, el héroe que se llevan consigo, la respuesta es unánime: Héctor.
Mi personaje favorito es Diomedes, esforzado, fuerte inteligente y valiente, en primera línea de batalla semejante a un dios y, sin embargo, humilde y consciente de que el protagonismo no es suyo. Junto a él, y su inspiración, guardo en mi memoria las primeras líneas de La Iliada:
Canta, oh Diosa, la cólera del Pélida Aquiles,
cólera funesta que causó innumerables males a los aqueos
y envió las almas de muchos hombres valerosos al Orco,
dónde fueron presa de los perros y rapiña de las aves,
cumplíase la voluntad de Zeus ...

Dedicado a mi Hermano Eduardo.

"En esta historia, tú eres Héctor"

6 comentarios:

Ed dijo...

Este es mi primer comentario en tu blog, y el post se lo merece. Genial para refrescar algunos personajes olvidados. Me han entrado ganas de darle otra lectura.
Por cierto, por lo que has escrito parece que has cambiado de hereoe favorito (hector por diomedes)
Ah, y gracias por la dedicatoria.

David dijo...

Siempre ha sido Diomedes, desde el primer combate; el hijo de Tideo.
Pienso que quizá ha quedado muy largo, pero al ser historias individuales resulta sencillo leer el artículo.
¿No decías que ya no sabías que leer? Ahí tienes, mitología para que puedas coregir mis errores.

Tuve claro desde el primer momento que tenía que ir dedicado a mi Bro. Te lo debía desde que me dijiste aquella frase que me aclaró las ideas y a la que, como de costumbre, no hice caso.

¡Respeto, Hermano! ... Just a little bit

Anónimo dijo...

Casi he podido escuchar esa voz jupiterina de antaño, apasionada, transmitiendo con entusiasmo siglos de cultura a una veintena de adolescentes fascinados...

David dijo...

Ha quedado un poco Mariano, ¿no crees?.
He intentado darle ese toque: "lleno de ira", "enemistado con", ... aparte de tratar motivos indispensables, como la Laguna Estigia o la Hospitalidad, que es sagrada.

Sabía que lo notarías pero, ¿no habré pecado de Hybris?

Anónimo dijo...

Buenas David. Aunque he tardado bastante en visitar tu blog desde que lo publicaste, me ha gustado mucho como lo estas enfocando, y sobre todo, que no pierdes detalle del deporte rey, eso esta bien.
Bueno, solo queria felicitarte por tu nueva prima. Yo seré tio este septiembre, el primero, y por lo que parece tb será un gran luchador, su nombre: Pablo.
Bueno tio, espero que todo te este yendo muy bien:
Miguel (Hortaleza)

Anónimo dijo...

hola soy de chile y me gusto lo de la iliada sigue publicando adios