17 julio 2006

Análisis - Magny-Cours 2006

Intentando condensar el Gran Premio de Francia, con la información y resultados de Viernes y Sábado y todas las especulaciones que generaron, podemos llegar a una conclusión muy clara: Ferrari ha competido consigo mismo.
La parrilla de salida, soportando una temperatura más alta de lo habitual, auguraba un resultado más espectacular y reñido de lo que ha sido, en una carrera dónde los neumáticos han sido menos decisivos de lo prometido.
De hecho, exceptuando la ventaja de resistencia de los compuestos más duros aprovechada por El Nano, poniendo a prueba sus ruedas, se puede decir que en Magny-Cours Bridgestone ha dado una lección, aceptando una inferioridad impuesta durante los días previos para acabar colocando a cuatro pilotos con sus ruedas en las primeras posiciones.

El punto más importante de esta carrera ha sido la superioridad de Ferrari en un circuito donde la velocidad punta es una buena defensa y la aceleración tiene premio. El interés se ha centrado en la curva de Adelaida, lentísima, y el tramo de aceleración posterior; el punto en el que se han tenido lugar las luchas por la posición.
Ha sorprendido la estrategia a tres paradas de los McLaren, que han desechado las ventajas con las que teóricamente contaban, prefiriendo competitividad sobre la pista, a la vista de la actitud de Nippon Ichi desde las primeras vueltas. La estrategia, también, ha sido la sorpresa de Renault, que ha asegurado a Alonso el segundo puesto tras el último pit stop, y en Toyota que, aparte de haber encontrado el buen camino con el monoplaza, ha demostrado funcionar bien desde el muro.
Si queda algo que resulta imprescindible no perder de vista es el desmoronamiento de Honda, dentro del grupo de escuderías punteras durante los últimos años.

En cuanto a lo que ha sido la carrera la emoción la han puesto los dos McLaren y el emparejamiento, a la salida de su segundo pit stop, de Zapatero con Alonso.
La salida prometía una pelea intereresante, con la llegada de los líderes del Mundial a Estoril, dejando atrás a Felipe Massa y ambos Toyota para luchar por una primera plaza que, con el conveniente plan del equipo, daba casi por seguro la victoria al primero en completar la vuelta, como así ha sido.
Pero la salida, como el Gran Premio en general, ha sido floja e incluso decepcionante para lo que se esperaba de El Nano, que apenas ha metido el morro en Adelaida como único intento serio de pasar a Felipe Massa, adelantamiento al que se ha visto obligado a renunciar debido a un excelente cierre del piloto de Ferrari.
A partir de ahí, hasta el primer pit stop, aparte de la presión que en algún momento Verdaderamente ha puesto sobre Alonso, los protagonistas han sido dos pilotos muy profesionales en su estilo de conducir: Mark Webber y Pedro Martínez de la Rosa.
El duelo ha sido lo mejor de la carrera, con los dos conductores, muy igualados, dándolo todo. Nippon Ichi lo ha intentado en varios puntos, estudiando la defensa perfecta que planteaba El Almirante; hasta que finalmente ha decidido centrarse en la salida de Adelaida, tramo en el que la mejor aceleración de su McLaren, más descargado de lo esperado, le proporcionaba una ventaja que podría ser determinante para ganar la posición. Esta lucha terminó en tablas, con un Nippon Ichi que perfeccionaba la maniobra vuelta a vuelta apostando por realizar la parada buscando una salida con menos tráfico.
Por detrás el Honda de Rubinho taponaba al resto de la caravana, hasta que un decidido Villeneuve, mucho más rápido conseguía sobrepasar a Barrichello, que finalmente se vió obligado a abandonar.

Comenzaron los repostajes y con ellos el principio del fin.
El equipo Ferrari fue el primero en recibir a Felipe Massa y, cuando se esperaba que el hombre de la pole, Zapatero, entrara inmediatamente para confirmar todas las previsiones, el pit lane vió las paradas de Iceman y El Nano, muy corta en el caso de Räikkonen.
Los que más retrasaron su pit stop, confirmando su estrategia y, por lo que implicaba, su confianza en los neumáticos fueron ambos Toyota, siendo especialmente tardío el de El Hermanísimo.
La reincorporación de un, hasta ese momento, brillante y seguro Verdaderamente lo sitúo inmediatamente por delante de Iceman, que le hizo mostrar sus carencias. Apenas en un par de vueltas, con los consiguientes intentos de la Flecha de Plata, Trulli fue sobrepasado con facilidad, evidentemente víctima de la presión, como dos años atrás le ocurrierá en este mismo circuito en su última vuelta.
Tras la segunda parada llegó el turno del otro McLaren. Nippon Ichi se encontró al volver a la pista detrás de Nick Heidfeld, un rival más débil que El Almirante, que cedió con facilidad ante el empuje de unos neumáticos en mejores condiciones por lo que casi sin esfuerzo De la Rosa se libró de El Bueno.
El resto de competición que se pudo ver llegó en el segundo pit stop de Zapatero, que coincidió en aceleración con El Nano. Se esperaba más ferocidad, pero simplemente rodaron en pareja, sin ningúna tentativa auténtica hasta la entrada de Alonso, larga, que aseguraba no necesitar un tercer paso por el pit lane y, de esa manera, a falta de imprevistos, una plaza de podio.

Hasta el final un trompo de Webber y el abandono de Trulli fueron los únicos incidentes. El Almirante sufrió un reventón que lo apartó definitivamente de los puntos tras un penoso paseo hasta los boxes rodando sobre la llanta, aunque siguió en carrera, demostrando una actitud muy profesional.
Por su parte Verdaderamente tras una buena actuación que lo situaba en los primeros puestos se veía obligado a bajarse de su monoplaza debido a un problema de frenos. Mientras tanto su compañero paliaba la decepción en Toyota ganando la quinta posición con su larguísima serie antes de la segunda parada, unas vueltas antes de que el resto de pilotos en cabeza iniciaran la tercera.
Una vez que Michael Schumacher realizó su tercer pit stop la carrera quedó definitivamente sentenciada, por si quedaba alguna duda. El dominador de principio a fin de la prueba mantuvo una amplia ventaja, por lo que la estrategia de Fernando Alonso nunca llegó a inquietarle.
Toda la competición vista hasta el final fue el constante descuento de tiempo que fue logrando Kimi Räikkonen frente a Ralf Schumacher y Pedro Martínez de la Rosa frente a Nick Heidfeld; las dos Flechas de Plata marcaron un buen ritmo en las últimas vueltas. Por otro lado llegaba el abandono de Jenson Button, un sello bastante significativo para la actuación del equipo Honda en este Gran Premio dentro de la espiral descendente en la que está inmerso desde hace unos meses, desde que la apatía de Botón pareció extenderse por todo la escudería.

La valoración global del Gran Premio de Francia es pobre: cómoda victoria de Zapatero, que nunca vió peligrar el primer puesto, un rendimiento cada vez mejor de Felipe Massa, El Nano buscando conservar la ventaja sin correr riesgos y los McLaren asentados como tercera escudería.
Es destacable la actuación de Honda, pésima, triste y muy poco competitiva, en contraste con la de Toyota, que de no haber sufrido el abandono de Verdaderamente, con total seguridad habría colocado a sus dos pilotos en los puntos con una estrategia tan inteligente como arriesgada, basándose en las previsiones sobre neumáticos.
Por tanto, felicidades a El Hermanísimo y Bridgestone, los mejores con diferencia en Magny-Cours. También es obligado dar la enhorabuena a Nippon Ichi, dos puestos por detrás de su compañero Iceman, a pesar de su arranque en frío cerca del final de temporada. Tras su paso bajo la bandera damero, su Flecha de Plata se detuvo, teniendo que ser retirado de la pista, ¿es está la suerte que tanto necesita el equipo McLaren?.
Y por supuesto, Zapatero, buen trabajo; ha sido una carrera perfecta ganada sin excesiva relevancia de El Mago del Suspense.

Esperemos que en Alemania haya más alternativas y que todos tengan el trabajo bien hecho.
Zarpamos hacia Hockenheim.