04 julio 2006

Análisis - Indianápolis 2006

A pesar de lo que pueda parecer por el resultado final, con el sorprendente cuarto puesto de Jarno Trulli y el abandono de, nada menos, 13 coches, el GP de Estados Unidos ha sido bastante monótono.
Esta carrera ha tenido, desde mi punto de vista, dos claves: neumáticos y estrategia.

Es un tópico, pero los Bridgestone funcionan muy bien en Norteamérica; un hecho comprobado desde la llegada de Michelín y el inicio de la competencia de gomas. Si hay dos lugares donde Bridgestone marca la diferencia son Indianápolis y Monza.
Esta pista no es especialmente abrasiva, pero tiene condiciones especiales a las que, precisamente, sólo el GP de Italia puede parecerse: básicamente un trazado con sectores de altísima velocidad y, especiamente, la última curva, perteneciente al óvalo. La presión a la que están sometidas las ruedas durante el tramo final de entrada a meta no es el único problema: también deben soportar una temperatura que habitualmente es muy alta.
Los resultados de las últimas giras americanas, incluido el espectáculo lamentable de 2005, han demostrado la sabiduría de los ingenieros de Bridgestone a la hora de adaptarse a condiciones de pista especiales; mientras que, por contra, Michelín siempre se muestra más regular en circuitos más "estandarizados", como son los europeos.

Por otro lado, como viene siendo habitual esta temporada, la estrategia ha sido muy importante. Y una vez más, como también se ha visto en lo que llevamos de campeonato, Renault no ha sabido estar a la altura de sus monoplazas y pilotos.
Pedro Martínez de la Rosa reveló que la estrategia de "Iceman" Raikkönen era de una parada, propuesta por los simuladores como la óptima, más teniendo en cuenta la más que posible salida del coche de seguridad y la anulación de las diferencias que supone. El equipo Renault no debía andar muy lejos con sus predicciones, montando la misma marca.de neumáticos, y considerando que con la nueva evolución el R26 está por encima de los McLaren. Pues no.
Briatore se equivocó, y desperdició la punta de velocidad y el motor fresco con el que contaba Fisichella.
Trulli y Toyota cargaron gasolina hasta en los bolsillos del mono, calzaron ruedas con las que podría aterrizar un avión de pasajeros y, saliendo desde el pit lane, "Verdaderamente" acabó cuarto; evidentemente ayudó bastante ser escudería Bridgestone.
Enhorabuena, Toyota ... y que tomen nota los demás.

Entrando en el desarrollo de la carrera, de este Gran Premio en particular hay poco que contar; básicamente lo más importante ocurrió cuando los coches tomaban la segunda curva, la entrada al Infield: el accidente.
La salida fue bastante limpia, gracias a la anchura de la recta, y sólo cabría destacar dos arranques, dado que la mayoría de los corredores mantuvieron la posición o realizaron los adelantamientos esperados. Felipe Massa apretó por la parte sucia y ganó la posición a Michael "Zapatero" Schumacher, nada menos, al doblar la segunda curva; mientras que "El Nano" Alonso hizo una de sus habituales salidas brillantes (de las que hablaremos más adelante) y llegó a disputar la segunda posición durante el duelo Massa - Schumacher hasta que realizaron ese fatídico segundo giro.

La segunda tanda de coches que tomaba el camino del Infield hizo frenar a Iceman, con el que se encontró "El Gordo" Montoya en aceleración, bloqueado por el exterior por Jenson Button. El Gordo, sin posibilidad de escapar del choque, golpeó por detrás a Iceman, que impactó a "Botón", muy pegado a ambos, el que finalmente acabó con el peor parado, "El Bueno "de Nick Heidfeld. El accidente de El Bueno fue parecido al que provocó Yuji Ide: el morro de Botón entró bajo su monoplaza y le hizo dar varias vueltas de campana.
Resultado: siete coches fuera, entre ellos ambos McLaren, núcleo del accidente; y el Honda de Button tocado (retirándose después de unas pocas vueltas).
De ahí al final de carrera pequeños accidentes, sin contar las múltiples pérdidas de piezas de la carrocería, casi siempre en solitario y debidos fundamentalmente a la falta de grip en el Infield, sobre todo en la curva más lenta del circuito (una aguja), fueron cribando al resto de monoplazas hasta que sólo nueve pasaron bajo la bandera damero.

El otro detalle relevante, además de la salida, durante el Gran Premio fue el mano a mano de los Renault, el mejor espectáculo de la carrera.
El Nano había ganado la tercera posición en la primera vuelta, y Físico permaneció pegado a él mientras que el Safety Car permitía retirar los restos del primer accidente. Al reiniciarse la carrera Físico hizo valer los caballos añadidos en la última evolución del R26 y comenzó a buscar con el morro el interior de la curva número 1. Giancarlo necesitó muy pocas vueltas cruzando la Brick Yard al rebufo de Alonso para adelantar a un Nano que mostró poco empeño en mantener la posición.
Fernando Alonso justificó con un lacónico "No existen las órdenes de equipo" su actitud poco competitiva y la posible estrategia de Briatore de poner tras los Ferrari a su coche más potente. Su desgana resulta sospechosa, teniendo en cuenta que ha defendido la posición con fiereza en otras ocasiones ante coches en mejores condiciones.
Seguro que Felipe Massa opina lo mismo (adelantado durante la parada, pese a que entró al primer repostaje después de Schumi).

El resultado final: nueva victoria para Zapatero, podio para Massa y Físico. Se acorta la diferencia con El Nano, quinto, y más aún la distancia Renault - Ferrari (y no únicamente en la clasificación).

Lo destacable, en mi opinión, es el punto conseguido de forma brillante por Vitantonio Liuzzi, el héroe de la jornada; el primero conseguido por Toro Rosso, herederos de Minardi, en su historia y que no debe perder valor por las circunstancias de la carrera: alguien debía quedarse sin puntuar, y ese enfrentamiento se lo ganó Liuzzi a Nico Rosberg, una de las futuras estrellas de la F1.
Por otra parte Indianápolis ha confirmado la segunda juventud que están viviendo David "Mandibula de Superhéroe" Coulthard y Rubens Barrichello, que ante las constantes decepciones de Botón se está erigiendo como el primer piloto de Honda; como le ocurre a Jacques Villeneuve en BMW, al que deseamos mucha suerte.

Nos vemos en Magny - Cours.