16 junio 2007

Briefing - Indianápolis 2007

El desarrollo de esta temporada, marcada por la igualdad, es una eliminación de candidatos al título más que una marcha aplastante de un líder.
Por eso la sorprendente regularidad de Hamilton, que ha acabado todas las carreras en el podio, lo ha alzado al primer puesto mientras las circunstancias hundían a sus rivales; por esta razón y con su primera victoria, a estas alturas se puede asegurar que Lewis es su único rival, y que si mantiene, junto a su equipo, la solidez, ganar el Campeonato del Mundo es posible.
El Gran Premio de Estados Unidos es, para el resto de candidatos, una expectativa para ver caer al líder, que nunca ha corrido en el óvalo.
Por otra parte la punta de velocidad requerida en Indianápolis puede colocar a Nick Heidfeld entre McLaren y Ferrari, gracias a la potencia de BMW, y a Takuma Sato, impulsado por su sorprendentemente poderoso Super Aguri, en la lucha por los puntos ... ¿quién lo hubiera dicho?.
Aunque lo más esperado en Indianápolis es, sin duda, el estreno de Sebastian Vettel, el joven piloto de pruebas que lleva un año deslumbrando en los entrenamientos libres: de haber estado en Toyota, sin Heidfeld y Kubica por delante, seguramente ya estaría compitiendo. Vettel tiene todas la papeletas para convertirse en el protagonista del Gran Premio de Estados Unidos.

El circuito ovalado de Indianápolis, uno de los más antiguos del mundo, fue construído con una pista de ladrillo,
por la que también es conocido como Brickyard; como testimonio se conserva una yarda del firme original en la recta principal. Además de asfalto una de las principales modificaciones, que hace posible la disputa de un Gran Premio de Fórmula 1, es la construcción del Infield, una zona técnica en el interior del óvalo, más lenta y virada, que se apoya sobre una de las curvas sobreperaltadas y la recta principal del trazado exterior, una zona que beneficia a los monoplazas con mayor velocidad punta.

El set up del coche se establece a partir de dos configuraciones totalmente distintas: la del Infield, donde las curvas lentas exigen maniobrabilidad óptima, y la del óvalo, que requiere potencia. La decisión es compleja puesto que el lugar de adelantamiento, uno de los mejores de la temporada, es el final de recta donde una punta mayor puede ser decisiva, pero el tiempo en cada vuelta se marca básicamente en el Infield.

La decisión de los ingenieros es confiar en cambio, suspensión y dirección para la parte más técnica, con una pequeña ayuda aerodinámica, y preparar ruedas superblandas y alerones mínimos para la zona de velocidad; a pesar de la rapidez en la peligrosa Curva 13, el peralte y el extraordinario grip mantendrán el monoplaza en la trazada.
El motor y los neumáticos serán las partes sometidas a mayor presión por culpa de las características del
óvalo.
En primer lugar el motor debe soportar un periodo larguísimo a máximas revoluciones, lo que revelará la fiabilidad, o la falta de ella, en algunas escuderías, mientras que las ruedas sufrirán una enorme fuerza lateral en la temible C13; a pesar de lo cual se usarán compuestos blandos, puesto que el agarre es bueno y la velocidad necesaria. El Infield se encargará de poner a prueba el resto de componentes, asegurando una carrera muy complicada para todos los monoplazas con subviraje; la importancia de la maniobrabilidad queda demostrada por la forma de afrontar las curvas quinta, sexta y séptima, tan lentas que se consideran una única enlazada.
El interés se centra alrededor de la recta principal, con un punto óptimo de adelantamiento en C1 y su contracurva, y una zona de serio peligro en la primera y, especialmente, última curva: dos oportunidades para pagar un mal trabajo de equipo con un accidente.

La clasificación ha sido una nueva exhibición de las Flechas de Plata.
Los únicos incidentes en una jornada tranquila se han dado en la primera sesión: los paseos por la hierba de
Albers y El Superhéroe, y la salida de pista en la recta trasera del propio Coulthard. Lo más llamativo de esta tanda ha sido la estrategia de BMW y Felipe Massa, que han dado unas innecesarias vueltas para asegurar su pase.
Por primera vez los Super Aguri se han mostrado más débiles que los Honda, como ha reflejado especialmente la solvencia de Botón; finalmente sólo ha caído Sato, acompañado por Alexander Wurz.

La segunda ronda ha mostrado el poder de Red Bull, a pesar de la eliminación de David Coulthard, y la debilidad de Honda y Toyota, siempre en peligro. Como de costumbre las plazas para la siguiente tanda se han decidido sobre el tiempo, momento en el que Rosberg era el que se encontraba en el filo. Fisichella ha conseguido pasar hundiendo a Nico, muy apurado con su Renault en contraste con el sólido Kovalainen, acompañado de Trulli, que de nuevo ha dejado en evidencia en una
clasificación a su compañero de equipo, El Hermanísimo.

La sesión definitiva se ha iniciado con la agresividad de
Mark Webber, que desde la salida, en el pit lane, se ha dedicado a hacer adelantamientos sin sentido.
Los dos McLaren se han puesto en cabeza seguidos por Heidfeld, y han conservado sus plazas con facilidad hasta el final. Lewis Hamilton se ha mantenido mejorando sus propios tiempos durante toda la ronda, y de nuevo un error de Fernando Alonso en la última vuelta le ha dejado sin competencia; en la batalla por la segunda línea los Ferrari se han recuperado al final desplazando a los BMW.
La sorpresa la ha dado Heikki Kovalainen, cada vez más seguro, que ha desplazado a Vettel con una posición y un rendimiento notablemente mejor que el de Físico.

La previsión para mañana, a pesar de las posibles estrategias, es una victoria aplastante de McLaren debido a la falta de margen para la mejora del resto de los equipos; mientras que el podio se disputará entre los Ferrari y Heidfeld, con mejores perspectivas para los Rayos Rojos.
Gran parte del espectáculo lo darán los Red Bull, retrasados pero muy fuertes, y Takuma Sato: con El Huracán desatado en un circuito dónde el adelantamiento es sencillo la probabilidad de ver a los Super Aguri luchando por los puntos es alta.
Puede que sea una carrera accidentada, sobre todo en cuanto a abandonos, pero la dura lección de Montreal minimizará las posibles sorpresas que podría provocar la salida del Safety Car.

No pierdas de vista la recta principal, a Vettel, la fiabilidad, a Webber y la Curva 13.