22 marzo 2008

Briefing - Sepang 2008

Ferrari afronta el Gran Premio de Malasia con una preocupación más importante que la amenaza de lluvia: la necesidad de borrar el desastre de Albert Park.
El ambiente en Sepang, más fresco que de costumbre, relajará parcialmente la dureza prevista, aunque las cosas se pueden complicar para todos si se adelanta una de las
rápidas tormentas esperadas para el atardecer. Aún teniendo una carrera sobre seco la falta de adaptación al ECU estándar y el castigo de los motores de los héroes de Melbourne, McLaren y BMW entre ellos, hace pensar que se vivirá otra eliminación masiva.

Toda la presión está sobre los Rayos Rojos, en un circuito teóricamente óptimo para el equipo, con unas condiciones que hacen inviable un paseo de las Flechas de Plata y, sobre todo, la obligación de ganar.
Una carrera tranquila permitiría medir mejor su potencial y ver lo que se puede esperar esta temporada de varios otros equipos, especialmente los implicados en la lucha por los puntos.


La clasificación se ha iniciado con anuncio oficial de lluvia para Q2.
El riesgo de tener la pista mojada hacia el final de la primera ronda ha precipitado la salida de 11 monoplazas
en el primer minuto. Rápidamente los Ferrari han demostrado sus ganas colocándose en primera posición, aunque una sorpresa inesperada les ha arrebatado la mejor marca: la fulgurante vuelta de Jarno Trulli, que a lo largo de la jornada ha sido, sin duda, el que más provecho ha sacado a su coche gracias a su talento clasificador.
El único incidente destacable ha sido la salida de pista de Bourdais en la Curva 7, que le sacaba de la durísima pelea por el pase: Rosberg en la cuerda floja, Coulthard y Alonso fuera y Fisichella, contra pronóstico, clasificado. La última vuelta ha alterado por poco el resultado, permitiendo el pase de David y Fernando, y eliminando a Físico debido al empuje de Barrichello con el tiempo cumplido.

La segunda sesión ha confirmado una observación inesperada: el bajo rendimiento de Williams, con Rosberg incapaz de acercarse remotamente al tiempo de pase.
Las nubes seguían sin descargar y Kovalainen parecía mucho más cómodo que Hamilton, aunque ambos seguían lejos de Ferrari. La única sorpresa, aunque no debería serlo teniendo en cuenta el tiempo de Trulli, ha sido la clasificación de Glock; además de la novedad del pase de Webber y Alonso.

La ronda definitiva se ha iniciado con uno de los atascos de prometida supresión, con el inestable clima en mente.
Desde el inicio los Ferrari han salido a confirmar la pole, con neumáticos blandos. Por su parte el objetivo de McLaren parecía ser asegurar el tercer y cuarto puesto, evitando intrusiones de BMW, un propósito que parecía complicarse para Hamilton, algo desorientado.
A pesar de los esfuerzos de Kubica, le ha sido imposible repetir un buen resultado, teniendo como mejor puesto provisional el cuarto. Heidfeld, más pendiente de la carrera que de la clasificación, y la habilidad especial de Jarno Trulli a una sola vuelta han permitido que el Toyota se colase por delante de los BMW consiguiendo de forma brillante la quinta plaza.

La previsión debería ser una sencilla victoria para Räikkönen, aún teniendo en cuenta la pole de Massa;
pero en el Gran Circo nadie cae hacia arriba, y la diferencia con McLaren parece excesiva contrastando los datos de Albert Park. Probablemente el Gran Premio tenga un resultado muy ajustado en previsión de una buena preparación estratégica de McLaren para circunstancias adversas; incluso con la participación de BMW si se trata de una carrera tranquila, ideal para el talento de Kubica o la solidez de Heidfeld.

El trabajo duro correrá por parte de Trulli, que suele desperdiciar sus fenomenales clasificaciones antes
de la primera curva. Su posición convierte en favoritos para los puntos a Webber y Alonso, gracias a la falta de fiabilidad de Honda, y a la lenta aclimatación de Glock, sus inmediatos perseguidores.
El espectáculo debe correr por parte de Rosberg, por medio de una remontada evidente, además de los aportes de Kovalainen, el encargado en McLaren de frenar a los Rayos Rojos: contra lo habitual, se espera una competitividad vistosa en cabeza una vez se hayan revelado las tácticas.
El escenario de las luchas, y quizá de los accidentes, será el conjunto de las dos rectas principales y sus curvas asociadas: la primera y última dos devoradoras de neumáticos, y la decimocuarta, un giro peligrosísimo y obligatoriamente rápido.

La lluvia, sin embargo, podría aparecer trastocando todos los planes, lo que podría desembocar en una carrera demencial sin control de tracción. Esta circunstancia daría la única oportunidad para Vettel brillase, Piquet pudiera empezar a demostrar su talento y salir del grupo de Nakajima, sancionado y relegado a la última posición por el golpe a Kubica en el último Gran Premio.

No pierdas de vista la Curva 14, a Rosberg, a McLaren, la Curva 1 y el clima.

16 marzo 2008

Análisis - Albert Park 2008

El Gran Premio de Australia acumulaba varios factores para el desastre: la suciedad vista en los entrenamientos iba a poner a prueba las nuevas exigencias de conducción, especialmente en el arranque, augurando una gran jornada para el cementerio de automóviles de Melbourne.
La presión de la parrilla era asfixiante para Ferrari, por la exigencia a Massa de no perder a Hamilton y a Räikkönen de recuperar el máximo número de posiciones en las dos primeras curvas. P
ara Kubica era sencillamente la gran oportunidad contra los relajados McLaren, con la mitad del trabajo hecho.

La salida ha sido muy limpia excepto en los últimos puestos, en los que un accidente múltiple en la chicane Jones ha sacado a Fisichella volando de la pista, y ha provocado la eliminación sucesiva de Vettel, Button, Webber y Davidson: una acumulación de incidentes que ha provocado la salida del Safety Car.

Los mejores resultados se los apuntaban Räikkönen, octavo, y Sato, undécimo, aunque los arranques más brillantes los protagonizaban Kubica, muy cerca de culminar su mejor opción sobre Hamilton, y Rosberg, que subía hasta el cuarto puesto tras una hábil maniobra en la que empujaba a Trulli hacia la peor trazada. El único gran fallo en cabeza lo aportaba Massa, que intentando pasar a Kovalainen rodando por la hierba de la curva 2 chocó contra el lateral del McLaren, lo que obligó al Ferrari a cambiar el alerón; el equipo aprovechó el momento para repostar y cambiar la estrategia a una parada.

En la reanudación Barrichello taponaba a Räikkönen y Coulthard a Alonso, mientras que Rosberg aguantaba los ataques de Heidfeld; por otra parte se establecía una lucha múltiple, más abierta, entre Glock, Sutil y Bourdais.
En cabeza el líder, Hamilton, abría espacio con rapidez, rodando medio segundo más rápido que todos los demás, batiendo sus propias vueltas rápidas.
Nelsinho Piquet seguía el camino de culminar un estreno nefasto: primero Nakajima en Jones y más tarde Massa en Waite pasaban al Renault con relativa facilidad, uniéndose al trenecito de Sato y Bourdais.

El primer pit stop regular lo realizaba Kubica, bloqueado en la reincorporación por Räikkönen, que iba a tardar varias vueltas e intentos, uno doble y especialmente bueno en Jones, en librarse de Barrichello. El otro Rayo Rojo pasaba a Nakajima por fin en Clark, aunque sólo para toparse con un sólido Sato.
Los repostajes de Rosberg y Heidfeld invirtieron el orden, permitiendo además a Alonso adelantar al pesado Williams en White Ford, aunque contravolanteando para mantenerse en pista, facilitando la huída de El Bueno.

La lista para el desgüace se ampliaba gracias a un adelantamiento temerario de Felipe
Massa, que se llevaba por delante en Stewart al despistadísmo Coulthard, forzando la salida del Safety Car.
Aunque Hamilton perdía su ventaja, los más perjudicados eran Kubica y Alonso, que conseguía llegar al límite a la apertura del pit lane. El regreso a pista los colocaba tras Bourdais, provocando una falta de espacio que sólo permitía a Robert defenderse de El Nano.

En la reanudación Räikkönen, aún sin parar, intentaba pasar a Kovalainen en la curva 1 y lo conseguía en la 3, pagando su frenada extrema con una salida de pista que le devolvía al último puesto y que, de no ser por los reflejos de Feyd-Rautha, casi acaba con la eliminación de ambos. La debacle de Ferrari era palpable debido a la inmediata retirada de Massa con problemas en el motor, precedida por las roturas de Sutil y Trulli, y casi simultánea a las de Piquet y Sato.
Tras su pit stop, Iceman reincidía en el desgraciado Gran Premio de los Rayos Rojos: su presión sobre Timo Glock concluía con una salida de pista sin consecuencias al pisar la hierba y perder el grip.

Lewis Hamilton aflojaba por fin en su paseo a la victoria, después de haber llegado a rodar dos segundos más rápido que el resto, para hacer su segundo repostaje. La fortuna se aliaba con el líder y con Heidfeld, puesto que tras su parada Glock perdía el control del Toyota, sufriendo un brutal accidente que causaba la tercera salida del Safety Car.
De nuevo Alonso se veía perjudicado, aunque menos que Kovalainen, víctima de su intento de pasar a Hamilton retrasando su entrada al pit lane, y mucho menos que Barrichello, que encadenó una serie de despropósitos: sancionado con un stop & go, al verse obligado a entrar a repostar sin el permiso de la dirección de carrera, era descalificado al abandonar el pit lane con el semáforo rojo.

En la reanudación terminaba la desafortunada carrera de Kubica, segundo piloto de la jornada alcanzado por detrás por Kazuki Nakajima, y empezaba una guerra de concentración en la que despuntaba Fernando Alonso.
La desmotivación de Kovalainen era evidente, con opciones a ganar y el segundo puesto en el bolsillo de
repente se veía en la parte trasera, y El Nano iba a sacar provecho: Fernando aprovechaba el interior de la curva 3 para superar a Räikkönen y encadenar la pasada con el dormido Heikki, situándose ambos detrás de Bourdais, en cuarta posición.

Hasta el final, exceptuando los abandonos de Iceman y Sébastien Bourdais, toda la atención estaba en la batalla psicológica de El Nano y Feyd-Rautha, ganada con contundencia por la fortaleza mental del piloto de Renault.
Kovalainen, mucho más rápido, sólo consiguió encontrar un hueco en todos sus intentos, iniciando la maniobra en Ascari y culminándola en Stewart con bastante riesgo.
Tras el complejo adelantamiento, Heikki se despistaba en la recta principal ofreciendo una oportunidad a Alonso para recuperar el cuarto puesto que éste aprovechó de forma implacable.

La bandera damero recibió el paso de Hamilton y los otros seis coches, uno descalificado, que quedaban sobre la pista: el eliminador Albert Park, y la suerte, han sido inmisericordes.

La paradójica conclusión es que el Gran Premio de Australia apenas ha despejado algunas de las dudas sobre el estado de los equipos, debido a los factores externos que han distorsionado el resultado.
No obstante se pueden extraer algunos datos, como el paso por delante que marcha McLaren, con coches potentes, fiables y muy conducibles, especialmente en el caso de Hamilton, tocado de nuevo por la suerte del campeón. La Flecha de Plata sólo ha abandonado la seguridad de la primera plaza para cedérsela temporalmente a los otros Mercedes: el de Kovalainen y el de Maylander.
Por parte de BMW aún falta un avance para competir por la victoria, puesto que mucho antes de la perjudicial salida del Safety Car Kubica se mostraba claramente incapaz de alcanzar a Lewis. En el caso de Ferrari se han revelado sus dos principales problemas, en espera de comprobar su rendimiento real: rendimiento y Felipe Massa.

Los héroes de la jornada, además del inalcanzable y sólido Lewis Hamilton han sido Fernando Alonso,
gracias tanto a la suerte como a su capacidad de superviviencia y fortaleza mental, y Rosberg.
Nico ha culminado un fin de semana fantástico, en perfecta conjunción con su equipo. Tras un resultado aceptable en la clasificación, una salida magistral le ha colocado en el grupo de cabeza, en el que se ha mantenido con una conducción seria y sólida: no ha necesitado maniobras arriesgadas, sólo mantener el ritmo y la estrategia con un monoplaza tan fiable como el McLaren, siendo los únicos que han llevado hasta la meta sus dos coches.

La parte negativa tiene a Toro Rosso como grandes perdedores: la fiabilidad ha terminado con una gran actuación de sus dos pilotos, uno en clasificación y otro, Sébastien Bourdais, en carrera. A pesar de su eliminación, cuando era cuarto a dos vueltas del final, el novato tiene dos puntos como consolación.
Los fallos de concentración de Kovalainen, que le ha costado un puesto, y de Barrichello, eliminado, han truncado buenos resultados por un aspecto fácilmente mejorable.

Nelsinho Piquet destaca entre los demás eliminados, por el rendimiento extrordinariamente bajo que ha mostrado, decepcionando a los que tenían grandes expectativas depositadas en su talento.
Tanto él como la mayoría de los equipos están obligados a trabajar en el enorme margen de mejora que ha llenado el desguace de Melbourne.

Felicidades a Lewis Hamilton y Nick Heidfeld, extensibles a sus equipos, McLaren y BMW, por el gran trabajo realizado.

Ánimo para Kubica, cada vez más cerca de su momento, y para Räikkönen, de nuevo lastrado por el azar.

Enhorabuena muy especial para Nico Rosberg por su primer podio, el despegue definitivo de su prometedora carrera.
Gracias a Frank Williams el talento ha demostrado ser hereditario
.

Partimos hacia Sepang.

15 marzo 2008

Briefing - Albert Park 2008

Uno de los principales cometidos del Gran Premio de Australia es desvelar las dudas que se plantean durante la temporada con los cambios de reglas y el trabajo de desarrollo y pruebas.
Aparte de las dos principales escuderías, que miden mutuamente su estado de forma, perfilando las victorias de las próximas carreras, hay dos equipos que centran la atención por ver el resultado de su preparación: Honda y BMW.
La sesión de clasificación es la primera toma de contacto fiable con la realidad, revelando si la incorporación de Ross Brawn a las Tortugas Ninja tiene beneficios a corto plazo y si el gran proyecto del doctor Mario Theissen da el salto para que lleva preparándose meticulosamente desde hace varios años.

Briefing del circuito

La clasificación, apoyada por la falta de grip, ha mostrado la influencia de la falta de ayudas electrónicas; y, desde el punto de vista local, también ha puesto de relieve la importancia de mantener los frenos en perfecto estado en un mar de hojas y suciedad.
La primera sesión ha dado la primera gran sorpresa con dos eliminaciones imprevistas. El monoplaza encargado de inaugurar la temporada ha sido el Toro Rosso de Sébastien Bourdais, mientras que el primero en sufrir un percance era el Toyota de Timo Glock, derrapando excesivamente en una chicane.
En cabeza las cosas estaban bastante claras, con Kovalainen líder gracias a la marcha por la tierra de Hamilton. Por otro lado Piquet era incapaz de abandonar la zona de eliminación, dejando clara su falta de adaptación desde el principio. En el momento en el que Sutil cruzaba en mitad de la pista su monoplaza los dos novatos, acompañados de Force India y Super Aguri, estaban sentenciados; y simultáneamente se producía
la gran noticia en la entrada al pit lane: la bomba de gasolina del Ferrari dejaba tirado a Kimi Räikkönen, descartando reglamentariamente su participación en Q2.

En la segunda sesión los acontecimientos continuaban agolpándose: nada más empezar aparecía la primera bandera roja, debido al accidente de Mark Webber en Marina, un trompo causado casi con total seguridad debido a un problema con el freno trasero derecho.
Robert Kubica comenzaba a llamar la atención sobre su rendimiento colocándose cerca del primer puesto de Hamilton, compitiendo por destacar con Sebastian Vettel, clasificado para Q3 con solvencia, en sexta posición. La otra sorpresa, que confirmaba el pobre rendimiento de Renault y su reincidencia en discutibles estrategias, era la eliminación de Fernando Alonso, en pista a sólo tres minutos del final. Junto a El Nano caían Nakajima y los Honda.

La ronda definitiva, con gran variedad de equipos, parecía la competición entre los líderes (exceptuando a Massa); sólo Toyota y Mclaren conseguían colocar a sus dos pilotos en la lucha por la pole.

La primera decepción, vista su gran actuación, ha sido la retirada de Vettel por problemas mecánicos; por otro lado Trulli, muy sólido en toda la clasificación, ha conseguido el liderazgo de la lucha por los puntos.
Aunque en principio Hamilton, Massa y Kovalainen parecían disputar la primera plaza solos, quitándose mutuamente el mejor tiempo, una vuelta fantástica de Kubica colocaba un BMW en el primer puesto, a pesar de una salida de pista en la amplia curva Hill: el precio de rodar al límite.
Este error daba la oportunidad a Hamilton de arrebatarle la pole sobre el tiempo, algo que la otra Flecha de Plata era incapaz de hacer, aunque certificaba el resultado irregular de Ferrari, que sólo era capaz de alcanzar la cuarta posición.

La previsión es un doblete para McLaren, aunque no se descarta un buen resultado para BMW, incluso por encima de Ferrari y los problemas de fiabilidad de monoplaza y piloto:
teniendo en cuenta el tiempo de Heidfeld resulta evidente, a pesar de que en las sesiones previas existiera una gran distancia entre Robert y Nick, que el coche de Kubica competía en Q3 muy descargado.

En la batalla por los puntos puede haber más sorpresas: Rosberg es una apuesta segura, pero el rendimiento en carrera de Toyota, la fiabilidad de Red Bull, los problemas mecánicos de Vettel en Q3, las estrategias creativas de Renault y la inestabilidad absoluta de Honda dejan la pelea muy abierta.
A todos estos factores se une la doble sanción a Timo Glock, noveno, que adelanta a la práctica totalidad de los monoplazas una posición.

El espectáculo partirá desde las plazas decimocuarta a decimosexta: Nakajima precediendo a dos pilotos encargados de remontar, Webber y Räikkönen. Dependiendo de la estrategia y el estado del coche, respectivamente, Heidfeld y Vettel puede ofrecer una progresión fantásica acompañada de un buen resultado.

No pierdas de vista a Räikkönen, los frenos, a los BMW, la chicane Clark y la fiabilidad.

11 marzo 2008

Briefing - Albert Park

Ser el escenario del Gran Premio de Australia siempre es mucho más: la carrera del último continente es la inauguración de cada nueva temporada, la entrada al Gran Circo.
El Melbourne Grand Prix Circuit es un trazado urbano sencillo que gracias a su situación en la agenda ha ganado una merecida reputación de destructor de mecánicas.

Desde la constitución de la Fórmula 1 moderna siempre se ha disputado la carrera de Oceanía, aunque hasta 1985 no abandonó la categoría de exhibición; su incorporación oficial al Gran Circo consolidó al circuito urbano de Adelaida como cierre del calendario.
El empeño de Melbourne en arrebatar el evento a su ciudad rival, motivado por a concesión de los Juegos Olímpicos a Sydney y reforzado por la reticencia de Adelaida a crear un circuito fijo, culminó con el cambio de sede: desde 1996 el Gran Premio de Australia se celebra en Albert Park. Asociado al traslado se produjo un cambio radical en el calendario: la reubicación de la carrera del final al principio de temporada.
Su situación en el inicio del calendario se ha mantenido desde su introducción, excepto en 2006 debido a los Juegos de la Commonwealth.


El circuito se encuentra en Albert Park, un enorme parque situado dentro de Melbourne, cerca de la costa, que cuenta con instalaciones deportivas y un lago artificial que es su seña distintiva. De hecho la calzada alrededor del lago es el propio trazado, detalle que lo diferencia de otras pistas con características similares, como Montreal o Interlagos.
Otra diferencia es el estado del firme: a pesar de tratarse de un circuito urbano, sobre una vía pública, el asfalto se mantiene en buen estado gracias a su cierre en los tres meses previos al Gran Premio; de hecho la dedicación al automovilismo quedó sobradamente probada con la demolición de un estadio para ampliar las instalaciones.
Reducidos al mínimo los inevitables problemas de graining y dada la sencillez del trazado se puede asegurar que Albert Park no es un gran desafío para ingenieros y pilotos, que únicamente prestarán especial atención al estado de los frenos.

A pesar de la abundancia de tramos rectos, que exigen mantener la mecánica a fondo durante el 70% de la vuelta, el set up buscará obtener la mejor salida de las curvas lentas.
El reglaje del motor, en consecuencia, no se realizará para conseguir la mayor velocidad punta, sino la máxima aceleración; la alta presión atmosférica de Albert Park y el clima fresco favorecen la entrega de potencia, características que simplifican las necesidades de rapidez pero que obligan a aumentar la refrigeración para disminuir la fatiga de las piezas.
La carga aerodinámica, media-alta, confirma la preocupación de los ingenieros por mantener la competitividad en las curvas.


Los neumáticos son un aspecto importante debido a que se trata de una pista urbana arquetípica, aunque bien cuidada; las mejoras de Bridgstone han reducido el graining pero no evitan la variación de grip a lo largo del fin de semana de competición, con la goma depositada gradualmente en pista que además cambia el nivel de desgaste. La suspensión por su parte busca el clásico equilibrio, moviéndose entre la configuración más dura para afrontar las chicanes y la blanda para ganar estabilidad y evitar bloqueos en las frenadas, además del esfuerzo adicional por evitar el subviraje que introducirá el asfalto.
El elemento crítico, los frenos, debe su importancia a la existencia de seis zonas con una fuerte deceleración. La refrigeración de este componente es esencial y se complica inesperadamente debido al entorno: los radiadores están expuestos a la suciedad propia de un parque, muy difícil de combatir, especialmente en el caso de las hojas.

Albert Park carece de buenas zonas de adelantamiento a pesar de las importantes frenadas. Quizá los mejores puntos sean White Ford, una curva cerrada unida a la recta principal por la primera chicane y Ascari, un giro pronunciado aunque quizá demasiado rápido; a éstos puede sumarse, en menor medida, la doble curva Clark.
Por otro lado tampoco existen grandes peligros en el trazado, exceptuando los dos fuertes giros a derechas cerca del final, Ascari y Stewart, y la chicane Jones, la única variante en la larguísima recta principal.

A la vista del simple set up, la mínima exigencia para las mécanicas y la sencillez del trazado se podría decir que la fama destructora de Albert Park reside básicamente en albergar el primer Gran Premio temporada tras temporada. La falta de ritmo de pilotos e ingenieros, que hacen chocar su trabajo previo con la dureza de la competición, es el auténtico peligro de una pista que en otras condiciones no supone un reto en absoluto. Es natural que un proyecto deba ajustarse al tomar contacto con la realidad; la brutalidad con la que los monoplazas lo hacen en Albert Park ha contribuido a alimentar la leyenda del desguace de Melbourne.
Desde los ochenta, cuando era más habitual, las eliminaciones masivas han sido constantes en la entrada al Gran Circo, con poco más de ocho coches terminado la carrera, aunque hay un momento histórico que es especialmente destacable por su contundencia.
El Gran Premio de Australia de 2002 es la mejor muestra de la capacidad destructiva del lento retorno a la disciplina competitiva: la salida creativa de Ralf Schumacher, que empotró su Williams contra el Ferrari de Barrichello para ser propulsado por el aire, provocó un accidente múltiple que tuvo como resultado la eliminación de ocho monoplazas en la primera curva, sin llegar a completar una sola vuelta; las sucesivas retiradas y descalificaciones de otros seis pilotos alzaron a Mark Webber hasta la quinta posición conduciendo un Minardi.

Albert Park es la complicación de la sencillez, un revelador de carencias: el cementerio de automóviles de Melbourne crece gracias a la falta de aclimatación al ambiente del Gran Circo.

04 marzo 2008

Revs Up - 2008

Tras la revolucionaria temporada 2007, con un nuevo Campeón del Mundo, el regreso de Spa-Francorchamps, la homologación de motores y, sobre todo, el fin de la era Schumacher, el Gran Circo se prepara para arrancar con unos pequeños ajustes en el reglamento y unos pocos, aunque profundos, movimientos de equipos y circuitos.
La gran novedad de este Campeonato del Mundo, superando con creces a la llamativa espantá de Fernando Alonso, es la celebración de la primera carrera nocturna.

Pilotos

Leyendo la evolución lineal de una temporada a otra los equipos han optado por la estabilidad manteniendo sus estructuras; incluso el equipo nacido de la venta de Spyker, Force India, que conserva su plantilla básica. Por este motivo que ganan relevancia las decisiones de dos estrellas del Gran Circo: el regreso de El Nano a Renault, una escudería poco competitiva para un campeón del Mundo, que ha colocado a Heikki Kovalainen en McLaren, y la integración del histórico jefe de Ferrari, Ross Brawn, en la jerarquía de Honda.

En la lista de bajas, iniciada a finales de la temporada pasada con el oscuro reemplazo de Alex Wurz por Kazuki Nakajima, figuran Ralf Schumacher y Vitantonio Liuzzi , sustituidos en Toyota y Toro Rosso por Timo Glock y el novato Sébastien Bourdais.
La última incorporación, la más interesante, es la de otro piloto de estreno que es recibido con grandes expectativas: Nelsinho Piquet, incorporado a Renault en sustitución de Giancarlo Fisichella, relegado a Force India.

El caso de Super Aguri, una escudería bastante peculiar, es crítico cerca del inicio de la competición. A pesar de que Takuma Sato y Anthony Davidson están registrados como pilotos en el Campeonato aún no han sido confirmados por la escudería, debido a la negociación con los patrocinadores.
La complicada situación nació a finales de la temporada pasada por los problemas con los ingresos publicitarios; las deudas de su antiguo patrocinador motivaron la entrada de un grupo indio que garantiza inversión en el equipo con una condición difícil de asumir por Super Aguri: nada menos que un monoplaza para Narain Karthikeyan.

1 Kimi Räikkönen Ferrari
2 Felipe Massa

3 Nick Heidfeld BMW
4 Robert Kubica

5 Fernando Alonso Renault
6 Nelsinho Piquet

7 Nico Rosberg Williams - Toyota
8 Kazuki Nakajima

9 David Coulthard Red Bull - Renault
10 Mark Webber

11 Jarno Trulli Toyota
12 Timo Glock

14 Sébastien Bourdais Toro Rosso - Ferrari
15 Sebastian Vettel

16 Jenson Button Honda
17 Rubens Barrichello

18 Takuma Sato Super Aguri - Honda
19 Anthony Davidson

20 Adrian Sutil Force India - Ferrari
21 Giancarlo Fisichella

22 Lewis Hamilton McLaren
23 Heikki Kovalainen

Circuitos

El calendario es fundamentalmente continuista, manteniendo los mismos trazados y fechas, aunque con un hito revolucionario: una competición nocturna. De los movimientos en la agenda habitual el único destacable es la reubicación del fin de temporada al principio del Gran Premio de Turquía; además del turno de Hockenheim como sede del Großer Preis von Deutschland.

La histórica pista de Indianápolis cae del Campeonato del Mundo y su hueco será cubierto por dos nuevos circuitos. El Gran Premio de Europa será el sustituto natural del estadounidense, y regresará al calendario estrenando un trazado: el circuito urbano de Valencia. La otra incorporación es el Gran Premio de Singapur, también una pista urbana, que se celebrará por primera vez de forma oficial y que introducirá la gran novedad puesto que todos los eventos, no sólo la carrera, tendrán lugar por la noche: a partir de las 20:00, hora local.

1 Australia Albert Park - 16 de Marzo 05:30
2 Malasia Sepang - 23 de Marzo 08:00
3 Bahrein Sakhir - 6 de Abril 13:30
4 España Montmeló - 27 de Abril 14:00
5 Turquía Istanbul Park - 11 de Mayo 14:00
6 Mónaco Mónaco - 25 de Mayo 14:00
7 Canadá Montreal - 8 de Junio 19:00
8 Francia Magny-Cours - 22 de Junio 14:00
9 Gran Bretaña Silverstone - 6 de Julio 14:00
10 Alemania Hockenheim - 20 de Julio 14:00
11 Hungría Hungaroring - 3 de Agosto 14:00
12 Europa Valencia - 24 de Agosto 14:00
13 Bélgica Spa-Francorchamps - 7 de Septiembre 14:00
14 Italia Monza - 14 de Septiembre 14:00
15 Singapur Singapur - 28 de Septiembre 14:00
16 Japón Monte Fuji - 12 de Octubre 06:30
17 China Shanghai - 19 de Octubre 09:00
18 Brasil Interlagos - 2 de Noviembre 17:00

Reglamento

En el aspecto técnico las normas refuerzan los dos objetivos a largo plazo: la retirada de inversiones con retorno bajo, que se inicio con la homologación de los motores, y el desarrollo de monoplazas con menor impacto ambiental, una tendencia centrada especialmente en el combustible.
Los otros cambios afectan a las variaciones en el desarrollo de la competición introducidas recientemente, intentando corregir algunos fallos que la experiencia ha puesto en relieve, especialmente en lo relativo a las sesiones de clasificación.
  • ECU - La Unidad de Control Electrónico desarrollada por la FIA será el estándar a utilizar por todos los equipos. Su implantación supone la desaparición de los sistemas de frenado asistido y del control de tracción, lo que se traduce en una caída del tiempo medio por vuelta de 0,4 segundos.
  • Fiabilidad - La caja de cambios se une al motor en la exigencia de durabilidad; en su caso deberá resistir cuatro Grandes Premios o se impondrá una penalización de cinco puestos en la clasificación. En cuanto a los motores, la primera sustitución fuera de ciclo que se haga en la temporada no será sancionada, siempre que sea por avería (para evitar que pueda usarse como comodín). Por otra parte se prohíbe la existencia de un coche de sustitución, aunque este sólo parcialmente ensamblado.
  • Seguridad - Aumenta la protección lateral de la cabeza en el cockpit. Esta medida es consecuencia directa del accidente en Albert Park del año pasado, cuando el Red Bull de Coulthard subió sobre el morro del Williams pilotado por Wurz, pasando muy cerca de su casco.
  • Combustible - El 5% del carburante deberá estar integrado por oxigenados derivados de fuentes biológicas. Este requisito es una parte fundamental del objetivo de reducir el impacto ambiental, que culmina en este aspecto con el uso generalizado de biocombustibles comunes en 2010.
  • Clasificación - La duración de la última sesión se reduce a 10 minutos y se elimina la devolución de combustible por vuelta completada. Con estas medidas se pretende eliminar la fase de quema de carburante y las peligrosas salidas masivas del pit lane, habituales en Q3.
La nueva temporada esencialmente es una continuación de la anterior, por lo que es poco probable que se produzcan grandes cambios en los resultados: en Formula 1 nadie cae hacia arriba.
El relevo en los aspirantes al título coloca a Heikki Kovalainen entre los cuatro favoritos, entre los que destaca el Campeón del Mundo Kimi Räikkönen, a los que se acercan cada vez más los BMW. La dirección maestra del doctor Mario Theissen en evolución coloca por primera vez, según sus propias palabras, a su equipo entre los capacitados para ganar Grandes Premios.
El otro gran punto de interés es la pelea por la últimas plazas de puntos, una batalla que revelará algunas de las claves del trabajo previo:
el repunte de Honda, el aporte de Alonso a Renault, la capacidad de Williams para crear un coche a la altura de Nico Rosberg ,y el rendimiento de los novatos Bourdais y, especialmente, Piquet.

Las medidas respecto a la clasificación favorecen el espectáculo y plantearán problemas estratégicos para las escuderías punteras, que con seguridad se jugarán la pole a una sola vuelta rápida.
La ampliación del calendario es una medida que engrandece el Campeonato del Mundo, aunque la incorporación del circuito urbano de Valencia no parece muy acertada, porque previsiblemente será otro Hungaroring: un tediosa procesión a extinguir. Sin embargo cualquier queja sobre la búsqueda de novedades y emoción es compensada por la revolución de Singapur, una carrera nocturna que promete ser imprevisible, y que se presume como la joya de la temporada 2008.
El Anaconda intentará transmitir la pasión de la Formula 1 con fidelidad.

El Gran Circo abre sus puertas. Bienvenidos.

Recomendación: La liga fantástica de f1 de Vicisitud y Sordidez. ¡Alístate!

18 febrero 2008

Humor - Esto es Esparta

Cuando se publicó en El Anaconda la entrada dedicada a 300 y la Batalla de las Termópilas, tanto la obra maestra de Frank Miller como el propio hecho histórico eran prácticamente desconocidos. Pocos meses después la realización de una película que trasladaba la novela gráfica con enorme fidelidad al original impreso, como ya ocurrió con Sin City, otro trabajo de Miller, introdujo con fuerza la potencia de la historia y las impactantes imágenes de esta versión en la cultura popular.

El formato de las imágenes, paisajes en amplias panorámicas, facilitó la conversión cinematográfica, mientras que las técnicas de tratamiento informático han permitido mantener los colores del cómic; ambos factores permitieron la creación de una película distinta que supero las habituales parodias de éxitos de taquilla.
300 ha llegado más allá y se ha convertido en un meme gracias a los foros de imágenes, llenos de usuarios anónimos encantados con la idea del poder de una minoría organizada.

La cara desencajada de Leónidas, interpretado por Gerard Butler, asociada a las épicas frases "¡Esto es Esparta!" y "¡Esta noche cenaremos en el Infierno!" (según el protocolo escritas con letras mayúsculas) se ha convertido en un clásico de la red; aunque de todas las interpretaciones humorísticas destaca especialmente la alteración de un típico aviso de "suelo mojado".


This is Sparta!
Extra: "Esto es una locura"

06 febrero 2008

Literatura - El Club de Lucha


La gente siempre me pregunta si conocía a Tyler Durden.

Con una frase sencilla y una pistola en la boca el narrador inicia el repaso, desde el interior de su ajetreada pero analítica mente, de la evolución de su tranquila vida desde la irrupción en ella del rubio antihéroe de la contracultura, dando forma a una de las historias más impactantes jamás contadas.

Es complicado, especialmente en obras contemporáneas, diferenciar una genuina magnum opus de un fraude comercial.
¿Es El Club de Lucha el brutal manifiesto que golpea el cerebro durante su lectura o un planificado montaje relleno de paja?. La retórica anarquista sería una simple justificación de la violencia de una historia fabricada con frases impactantes si ésta no fuese, en realidad, la narración de un viaje iniciático lleno de vigencia, un asunto clásico tratado con una vitalidad inédita desde Siddhartha de Hermann Hesse. La vida y experiencias de su autor explican la autenticidad que respira el libro.
Palahniuk pasó mucho tiempo lleno de grasa, arrastrándose bajo camiones, escuchando lo que Tyler Durden tenía que decir.

Sólo después de haberlo perdido todo eres capaz de hacer cualquier cosa.

Chuck Palahniuk, nacido en 1962
, abandonó sus primeros trabajos como periodista buscando siempre algo más de la vida, motivo por el que acabó trabajando como mecánico y, yendo más allá de su oficio, cooperando como voluntario con enfermos terminales. Con su experiencia materialmente desencantada y una visión clara de la dureza de la condición humana comenzó a escribir ficción, que fue descartada desde el principio por las editoriales debido a su crudeza.
El rechazo de los editores fue el motivo principal de que en 1994 publicara El Club de Lucha: Palahniuk, decepcionado por las críticas, se propuso escribir un relato corto que fuera mucho más brutal que todo lo entregado, rebajando el tono de sus otros trabajos al de simples cuentos. Irónicamente la historia desplegó todo su magnetismo y acabó expandiéndose en novela.
Inicialmente el éxito fue moderado, aunque sólo cinco años después este título de culto era convertido en película de forma brillante por David Fincher, capaz de captar el particular estilo narrativo y retratar en todo su atractivo, apoyado en el talento de Edward Norton y Brad Pitt, a Tyler Durden.
El resultado de la producción contribuyó a ampliar la fama de la novela, sumándose a las buenas críticas iniales.

La estructura es lineal temporalmente con algunas pequeñas interrupciones, a partir del prólogo en el que el narrador se enfrenta directamente a Tyler y es obligado a recordar sus viviencias en común. Con un desarrollo fluido, sin grandes tiempos muertos, es la complicada fórmula de escritura la que hace difícil la entrada en la historia.
El Club de Lucha es la visión de la realidad a través de una mente desequilibrada y profundamente analítica, lo que estilísticamente se plasma como un monólogo interno en el que se cruzan pequeñas líneas de pensamiento que recuerda, salvando las distancias, a Ulysses de James Joyce. Las acciones que ocurren ante los ojos del protagonista se ven perturbadas en su cabeza por algunas frases que ha leído, especialmente la fórmula repetitiva "Soy ..." que le identifica con cualquier cosa, su memoria reciente y, sobre todo, por sus propias ideas sobre el mundo.
La narración es tan nihilista y desprejuiciada como la historia e, incluso, el propio Tyler Durden.

La trama

La estructura de la novela es fácilmente identificable con un sendero de Iluminación, un tema recurrente en la literatura con una distribución creada hace milenios.

· La certeza de que la leyenda es real, porque es pasado: El narrador comienza a rememorar sus experiencias junto a Tyler Durden mientras es encañonado por él, bajo el peso de una oprimente cuenta atrás relacionada con demoliciones en el corazón financiero.

· La miseria de la vida corriente y la certeza de que existe algo más: El protagonista, un gris perito encargado de evaluar accidentes, está afectado por un fuerte insomnio que da un toque irreal a su mundo cotidiano. Su necesidad de paz le conduce a grupos de enfermos terminales en los que se siente reconfortado a pesar de ser un impostor; así conoce a la cínica Marla Singer, la única consciente de que ambos son impostores.
Durante sus vacaciones descubre en una playa a un hombre que intenta formar la sombra de una mano gigante, una construcción elaborada que dura unos instantes y que prueba que la perfección es efímera; así conoce a Tyler Durden, un proyeccionista y camarero que en realidad siempre había estado por allí.



· El rito iniciático, la muerte ritual: El narrador contempla como la explosión de su apartamento ha devastado su cómodo y ordenado mundo. Tyler le ofrece su casa, una mansión abandonada, a cambio de un favor.

Quiero que me pegues lo más fuerte que puedas.

Así nace el club de lucha.

· El progreso en el camino y la difusión del mensaje: Tyler conoce a Marla, mantiene relaciones con ella e incluso salva su vida mientras el narrador avanza en su maestría zen, leyendo imperturbable viejas revistas y escribiendo haikus en su trabajo, disfrutando de las reacciones ante sus magulladuras.
El club crece, lleno de hombres desencantados con su vida fascinados con el creador y sus reglas:

1 - Nadie habla del club de lucha.
2 - Nadie habla del club de lucha.
3 - Sólo dos tíos por combate.
4 - Un combate cada vez.
5 - Se lucha sin camisa ni zapatos.
6 - El combate dura lo que haga falta.
7 - Si esta es tu primera noche en el club de lucha, tienes que luchar.
8 - Cuando alguien dice basta o resulta herido, aunque esté fingiendo, se da por terminada la pelea.

· El líder, con una marca divina, crea un culto: Tyler provoca una quemadura química al narrador, que deja su trabajo para unirse a él en los sabotajes contra la sociedad que lleva a cabo en sus trabajos nocturnos. Empiezan a fabricar jabón casero con grasa de liposucción: “Se la venderemos a la misma gente que pagó para que se la extrajeran. A veinte pavos la pastilla, son los únicos que se lo pueden permitir”.
El club de lucha se organiza contra sus enemigos como una guerrilla de sirvientes, con sus miembros cada vez más implicados con el vandalismo de Tyler Durden. Nace el Proyecto Estragos, con disciplina de templo zen y dedicación plena de sus participantes, los “monos espaciales”, que ven reducidas sus pertenencias a un uniforme, objetos de aseo y trescientos dólares para su entierro.

1 - No hacer preguntas sobre el Proyecto Estragos.
2 - No hacer preguntas sobre el Proyecto Estragos.
3 - No poner excusas.
4 - No mentir.
5 - Confiar en Tyler.



· El culto escapa al control del iniciado, que sometido a grandes dificultades alcanza la Iluminación: El narrador se asusta con la locura autodestructiva del Proyecto Estragos; la violencia de sus acciones crece siguiendo los oscuros planes de Durden, y su mano derecha, un mecánico, provoca un accidente de coche como resultado de un juego autodestructivo que casi acaba con el protagonista.
Tratando de detener el Proyecto el narrador investiga su extensión, descubriendo la existencia de clubes de lucha en muchas ciudades hasta alcanzar la revelación definitiva: en realidad Tyler Durden es él mismo, un trastorno disociativo de su personalidad creado por el insomnio.

· Muerte y resurrección: La amenaza inicial de Tyler contra el narrador se convierte en un intento de suicidio; el disparo de la pistola en su boca acaba con el álter ego, aunque el atentado contra el distrito financiero envía al protagonista a un centro psiquiátrico, donde los guiños de los trabajadores le recuerdan que el Proyecto Estragos continúa en marcha, esperando nuevas órdenes de Tyler Durden.

Temas

Aparentemente la novela glorifica la violencia a través de los clubes de lucha, aunque muy pronto éstos dejan de tener importancia y la historia deriva alrededor de la personalidad de Tyler Durden. Su retórica nihilista ataca a la sociedad de consumo, y a través de ella llega al tema fundamental: la identidad del hombre, como especie y como género.

La violencia, denostada por la cultura occidental, es una forma de rebeldía. En el club de lucha lo importante no es ganar o perder, sino sentirse vivo, satisfacer el instinto de supervivencia; un puñetazo no mata, despierta, y carece de importancia si a los diseñadores de moda no les gustan los moratones y las cicatrices. A través de la acción se alcanza la paz, perdiendo el miedo a enfrentarse a las circunstancias de la vida.
La doctrina zen educa a sus estudiantes con palabras crípticas y una vara en el camino a la Iluminación, hasta que el mundo material carece de importancia, y este es el modelo de Durden para el club y el Proyecto Estragos.

Después de una noche en el club de lucha, se baja el volumen del mundo real.

El consumismo es la arquitectura de la sociedad que ha aniquilado el espíritu del hombre. Las guerras, en las que los instintos se veían satisfechos, han sido sustituidas por el estado del bienestar, que se soporta por los que en otro tiempo morían como soldados hoy ahora han aceptado una esclavitud voluntaria.
La idea de que la felicidad reside en los bienes materiales, la banalización de las ideas y, especialmente, la ignorancia forzada hacia lo esencial son los enemigos de Tyler Durden, que combate con su ejército anarquista haciendo uso de todos esos conocimientos al alcance de cualquiera que no se quieren aceptar: desde bombas de fertilizante hasta la compresión verdadera de que todos vamos a morir.

El símbolo del vacío consumista es el jabón, un refinamiento fabricado con grasa; la herramienta para desmontar su fatuidad es el terrorismo casero del Proyecto Estragos: camareros que sabotean exclusivos menús y proyeccionistas que montan planos obscenos en películas familiares acaban amenazando de muerte a gente corriente para que comprendan la fugacidad de la existencia.
El momento más brillante, que resume la cítica de la novela contra la sociedad de consumo, es una pequeña travesura de Tyler que lleva a una mujer a una histeria que casi termina en suicidio; simplemente cuela una nota entre sus carísimos cosméticos: “He vertido cierta cantidad de orina en al menos una de sus muchas y elegantes fragancias”.

Somos quienes le lavamos la ropa y le hacemos la comida y le servimos la cena. Le hacemos la cama. Cuidamos de usted mientras duerme. Conducimos ambulancias. Le pasamos las llamadas. Somos cocineros y taxistas, y lo sabemos todo de usted. Gestionamos sus pólizas del seguro y los cargos en su tarjeta de crédito. Controlamos cada momento de su vida. Somos los hijos medianos de la historia, educados por la televisión para creer que un día seremos millonarios y estrellas de cine y estrellas de rock, pero no es así. Y acabamos de darnos cuenta —dice Tyler—. Así que no intente jodernos.

El núcleo de la novela, sobre el que se basan todas sus claves, es una sencilla pregunta: ¿quién eres?.

Después de haber despojado mediante la violencia de todo valor a la sociedad occidental, el individualismo consumista carece de sentido ... no sois un hermoso copo de nieve individual. Si el hombre no es lo que tiene y es como otro cualquiera sólo tiene sentido como grupo pero, ¿qué símbolos tienen validez?. A través de Tyler Durden, un autarca que proclama que el auténtico camino es la autodestrucción, el autor da la vuelta a la manida Pirámide de Maslow, identificando al hombre con la nada y en busca de nada, como los monos lanzados en las primeras misiones espaciales. Este planteamiento nihilista se acerca de nuevo al zen: si existe la certeza de la muerte no hay nada con auténtico valor o sentido, cuando no se es nadie se es capaz de cualquier cosa.
Gran parte de la criticada domesticación del hombre como género viene, además de la necesidad de asociarse a un grupo, de la educación femenina, porque el padre ausente debería ser el modelo de dios. Lo que ves en el club de lucha es una generación de hombres criados por mujeres.

El gran símbolo de la búsqueda de la identidad es el fascinante protagonista.
¿Quién es Tyler Durden?.
El trastorno bipolar del narrador crea una personalidad que termina guiado su vida y poniéndole trampas para tomar el control, ¿es culpable de las accciones de Tyler?, ¿hasta qué punto es él?.

El protagonista deja atrás una vida apacible (Tyler destruye su apartamento) buscando algo más, para descubrir que no existe nada, que la destrucción es el único camino y que él mismo puede que no sea más que una fantasía; debido a su insomnio, ha creado dormido una poderosa organización, con todos sus deseos reprimidos sublimados en una personalidad fascinante que ha tomado entidad propia y que le ha conducido a la gran incertidumbre de no saber ni siquiera quién es.

Hay un tipo de mujeres y de hombres jóvenes y fuertes que quieren dar sus vidas por una causa. La publicidad hace que compren ropas y coches que no necesitan. Generaciones y generaciones han desempeñado trabajos que odiaban para poder comprar cosas que en realidad no necesitan.
Nuestra generación no ha vivido una gran guerra ni una gran crisis, pero nosotros sí que estamos librando una gran guerra espiritual. Hemos emprendido una gran revolución contra la cultura. La gran crisis está en nuestras vidas. Sufrimos una crisis espiritual. Nuestro deber es enseñar a esos hombres y mujeres la libertad a través de la esclavitud; y el coraje a través del miedo.

La experiencia de leer El Club de Lucha es gratificante
; es un libro corto, sencillo que como el Tao Te King graba unos
principios que fortalecen y revelan lo esencial de la existencia mediantes poderosas frases.
Personalmente me recuerda a Siddhartha en su vitalismo y el resultado del viaje, la confirmación de la ignorancia; comprender su mensaje elimina las preocupaciones superfluas y aumenta las enseñanzas recibidas por cada experiencia. El final es un retorno sin fin y a lo largo de la novela, como en la obra de Hesse, el protagonista comprende que en realidad no es uno, sino todas las cosas.

No quiero morir sin unas cuantas cicatrices.

La gran revelación final permite además otra lectura, interpretando otras claves en la acciones de Tyler Durden, sin duda uno de los grandes antihéroes de la literatura.
Si lees El Club de Lucha y sólo te quedas con una historia sobre sociedades secretas de boxeo, no lo has comprendido.
Si eres un hombre occcidental atrapado en un trabajo monótono, lees El Club de Lucha y no tienes deseos de pelear, estás muerto por dentro.

No importa el dinero que tengas en el banco. No eres tu
trabajo. No eres tu familia, y no eres quien te dices que eres.
No eres tu nombre. No eres tus problemas. No eres tu edad. No eres tus esperanzas.
No te salvarás.. Todos moriremos algún día.