11 marzo 2008

Briefing - Albert Park

Ser el escenario del Gran Premio de Australia siempre es mucho más: la carrera del último continente es la inauguración de cada nueva temporada, la entrada al Gran Circo.
El Melbourne Grand Prix Circuit es un trazado urbano sencillo que gracias a su situación en la agenda ha ganado una merecida reputación de destructor de mecánicas.

Desde la constitución de la Fórmula 1 moderna siempre se ha disputado la carrera de Oceanía, aunque hasta 1985 no abandonó la categoría de exhibición; su incorporación oficial al Gran Circo consolidó al circuito urbano de Adelaida como cierre del calendario.
El empeño de Melbourne en arrebatar el evento a su ciudad rival, motivado por a concesión de los Juegos Olímpicos a Sydney y reforzado por la reticencia de Adelaida a crear un circuito fijo, culminó con el cambio de sede: desde 1996 el Gran Premio de Australia se celebra en Albert Park. Asociado al traslado se produjo un cambio radical en el calendario: la reubicación de la carrera del final al principio de temporada.
Su situación en el inicio del calendario se ha mantenido desde su introducción, excepto en 2006 debido a los Juegos de la Commonwealth.


El circuito se encuentra en Albert Park, un enorme parque situado dentro de Melbourne, cerca de la costa, que cuenta con instalaciones deportivas y un lago artificial que es su seña distintiva. De hecho la calzada alrededor del lago es el propio trazado, detalle que lo diferencia de otras pistas con características similares, como Montreal o Interlagos.
Otra diferencia es el estado del firme: a pesar de tratarse de un circuito urbano, sobre una vía pública, el asfalto se mantiene en buen estado gracias a su cierre en los tres meses previos al Gran Premio; de hecho la dedicación al automovilismo quedó sobradamente probada con la demolición de un estadio para ampliar las instalaciones.
Reducidos al mínimo los inevitables problemas de graining y dada la sencillez del trazado se puede asegurar que Albert Park no es un gran desafío para ingenieros y pilotos, que únicamente prestarán especial atención al estado de los frenos.

A pesar de la abundancia de tramos rectos, que exigen mantener la mecánica a fondo durante el 70% de la vuelta, el set up buscará obtener la mejor salida de las curvas lentas.
El reglaje del motor, en consecuencia, no se realizará para conseguir la mayor velocidad punta, sino la máxima aceleración; la alta presión atmosférica de Albert Park y el clima fresco favorecen la entrega de potencia, características que simplifican las necesidades de rapidez pero que obligan a aumentar la refrigeración para disminuir la fatiga de las piezas.
La carga aerodinámica, media-alta, confirma la preocupación de los ingenieros por mantener la competitividad en las curvas.


Los neumáticos son un aspecto importante debido a que se trata de una pista urbana arquetípica, aunque bien cuidada; las mejoras de Bridgstone han reducido el graining pero no evitan la variación de grip a lo largo del fin de semana de competición, con la goma depositada gradualmente en pista que además cambia el nivel de desgaste. La suspensión por su parte busca el clásico equilibrio, moviéndose entre la configuración más dura para afrontar las chicanes y la blanda para ganar estabilidad y evitar bloqueos en las frenadas, además del esfuerzo adicional por evitar el subviraje que introducirá el asfalto.
El elemento crítico, los frenos, debe su importancia a la existencia de seis zonas con una fuerte deceleración. La refrigeración de este componente es esencial y se complica inesperadamente debido al entorno: los radiadores están expuestos a la suciedad propia de un parque, muy difícil de combatir, especialmente en el caso de las hojas.

Albert Park carece de buenas zonas de adelantamiento a pesar de las importantes frenadas. Quizá los mejores puntos sean White Ford, una curva cerrada unida a la recta principal por la primera chicane y Ascari, un giro pronunciado aunque quizá demasiado rápido; a éstos puede sumarse, en menor medida, la doble curva Clark.
Por otro lado tampoco existen grandes peligros en el trazado, exceptuando los dos fuertes giros a derechas cerca del final, Ascari y Stewart, y la chicane Jones, la única variante en la larguísima recta principal.

A la vista del simple set up, la mínima exigencia para las mécanicas y la sencillez del trazado se podría decir que la fama destructora de Albert Park reside básicamente en albergar el primer Gran Premio temporada tras temporada. La falta de ritmo de pilotos e ingenieros, que hacen chocar su trabajo previo con la dureza de la competición, es el auténtico peligro de una pista que en otras condiciones no supone un reto en absoluto. Es natural que un proyecto deba ajustarse al tomar contacto con la realidad; la brutalidad con la que los monoplazas lo hacen en Albert Park ha contribuido a alimentar la leyenda del desguace de Melbourne.
Desde los ochenta, cuando era más habitual, las eliminaciones masivas han sido constantes en la entrada al Gran Circo, con poco más de ocho coches terminado la carrera, aunque hay un momento histórico que es especialmente destacable por su contundencia.
El Gran Premio de Australia de 2002 es la mejor muestra de la capacidad destructiva del lento retorno a la disciplina competitiva: la salida creativa de Ralf Schumacher, que empotró su Williams contra el Ferrari de Barrichello para ser propulsado por el aire, provocó un accidente múltiple que tuvo como resultado la eliminación de ocho monoplazas en la primera curva, sin llegar a completar una sola vuelta; las sucesivas retiradas y descalificaciones de otros seis pilotos alzaron a Mark Webber hasta la quinta posición conduciendo un Minardi.

Albert Park es la complicación de la sencillez, un revelador de carencias: el cementerio de automóviles de Melbourne crece gracias a la falta de aclimatación al ambiente del Gran Circo.

3 comentarios:

Il Venturetto dijo...

Cómo se nota que hay nervios: el briefing casi 5 días antes de la carrera. :D

Excelente, como siempre.

Credendo vides dijo...

Creo que empieza mi etapa de No coments, pero al menos que aquí quede mi firma.
Saludos

Malasombra dijo...

Como vamos a echar de menos a Ralfito en la Liga Fantastica...
Quien sera su sucesor??

Muy buen briefing, si señor...

Japo powa!!