06 febrero 2008

Literatura - El Club de Lucha


La gente siempre me pregunta si conocía a Tyler Durden.

Con una frase sencilla y una pistola en la boca el narrador inicia el repaso, desde el interior de su ajetreada pero analítica mente, de la evolución de su tranquila vida desde la irrupción en ella del rubio antihéroe de la contracultura, dando forma a una de las historias más impactantes jamás contadas.

Es complicado, especialmente en obras contemporáneas, diferenciar una genuina magnum opus de un fraude comercial.
¿Es El Club de Lucha el brutal manifiesto que golpea el cerebro durante su lectura o un planificado montaje relleno de paja?. La retórica anarquista sería una simple justificación de la violencia de una historia fabricada con frases impactantes si ésta no fuese, en realidad, la narración de un viaje iniciático lleno de vigencia, un asunto clásico tratado con una vitalidad inédita desde Siddhartha de Hermann Hesse. La vida y experiencias de su autor explican la autenticidad que respira el libro.
Palahniuk pasó mucho tiempo lleno de grasa, arrastrándose bajo camiones, escuchando lo que Tyler Durden tenía que decir.

Sólo después de haberlo perdido todo eres capaz de hacer cualquier cosa.

Chuck Palahniuk, nacido en 1962
, abandonó sus primeros trabajos como periodista buscando siempre algo más de la vida, motivo por el que acabó trabajando como mecánico y, yendo más allá de su oficio, cooperando como voluntario con enfermos terminales. Con su experiencia materialmente desencantada y una visión clara de la dureza de la condición humana comenzó a escribir ficción, que fue descartada desde el principio por las editoriales debido a su crudeza.
El rechazo de los editores fue el motivo principal de que en 1994 publicara El Club de Lucha: Palahniuk, decepcionado por las críticas, se propuso escribir un relato corto que fuera mucho más brutal que todo lo entregado, rebajando el tono de sus otros trabajos al de simples cuentos. Irónicamente la historia desplegó todo su magnetismo y acabó expandiéndose en novela.
Inicialmente el éxito fue moderado, aunque sólo cinco años después este título de culto era convertido en película de forma brillante por David Fincher, capaz de captar el particular estilo narrativo y retratar en todo su atractivo, apoyado en el talento de Edward Norton y Brad Pitt, a Tyler Durden.
El resultado de la producción contribuyó a ampliar la fama de la novela, sumándose a las buenas críticas iniales.

La estructura es lineal temporalmente con algunas pequeñas interrupciones, a partir del prólogo en el que el narrador se enfrenta directamente a Tyler y es obligado a recordar sus viviencias en común. Con un desarrollo fluido, sin grandes tiempos muertos, es la complicada fórmula de escritura la que hace difícil la entrada en la historia.
El Club de Lucha es la visión de la realidad a través de una mente desequilibrada y profundamente analítica, lo que estilísticamente se plasma como un monólogo interno en el que se cruzan pequeñas líneas de pensamiento que recuerda, salvando las distancias, a Ulysses de James Joyce. Las acciones que ocurren ante los ojos del protagonista se ven perturbadas en su cabeza por algunas frases que ha leído, especialmente la fórmula repetitiva "Soy ..." que le identifica con cualquier cosa, su memoria reciente y, sobre todo, por sus propias ideas sobre el mundo.
La narración es tan nihilista y desprejuiciada como la historia e, incluso, el propio Tyler Durden.

La trama

La estructura de la novela es fácilmente identificable con un sendero de Iluminación, un tema recurrente en la literatura con una distribución creada hace milenios.

· La certeza de que la leyenda es real, porque es pasado: El narrador comienza a rememorar sus experiencias junto a Tyler Durden mientras es encañonado por él, bajo el peso de una oprimente cuenta atrás relacionada con demoliciones en el corazón financiero.

· La miseria de la vida corriente y la certeza de que existe algo más: El protagonista, un gris perito encargado de evaluar accidentes, está afectado por un fuerte insomnio que da un toque irreal a su mundo cotidiano. Su necesidad de paz le conduce a grupos de enfermos terminales en los que se siente reconfortado a pesar de ser un impostor; así conoce a la cínica Marla Singer, la única consciente de que ambos son impostores.
Durante sus vacaciones descubre en una playa a un hombre que intenta formar la sombra de una mano gigante, una construcción elaborada que dura unos instantes y que prueba que la perfección es efímera; así conoce a Tyler Durden, un proyeccionista y camarero que en realidad siempre había estado por allí.



· El rito iniciático, la muerte ritual: El narrador contempla como la explosión de su apartamento ha devastado su cómodo y ordenado mundo. Tyler le ofrece su casa, una mansión abandonada, a cambio de un favor.

Quiero que me pegues lo más fuerte que puedas.

Así nace el club de lucha.

· El progreso en el camino y la difusión del mensaje: Tyler conoce a Marla, mantiene relaciones con ella e incluso salva su vida mientras el narrador avanza en su maestría zen, leyendo imperturbable viejas revistas y escribiendo haikus en su trabajo, disfrutando de las reacciones ante sus magulladuras.
El club crece, lleno de hombres desencantados con su vida fascinados con el creador y sus reglas:

1 - Nadie habla del club de lucha.
2 - Nadie habla del club de lucha.
3 - Sólo dos tíos por combate.
4 - Un combate cada vez.
5 - Se lucha sin camisa ni zapatos.
6 - El combate dura lo que haga falta.
7 - Si esta es tu primera noche en el club de lucha, tienes que luchar.
8 - Cuando alguien dice basta o resulta herido, aunque esté fingiendo, se da por terminada la pelea.

· El líder, con una marca divina, crea un culto: Tyler provoca una quemadura química al narrador, que deja su trabajo para unirse a él en los sabotajes contra la sociedad que lleva a cabo en sus trabajos nocturnos. Empiezan a fabricar jabón casero con grasa de liposucción: “Se la venderemos a la misma gente que pagó para que se la extrajeran. A veinte pavos la pastilla, son los únicos que se lo pueden permitir”.
El club de lucha se organiza contra sus enemigos como una guerrilla de sirvientes, con sus miembros cada vez más implicados con el vandalismo de Tyler Durden. Nace el Proyecto Estragos, con disciplina de templo zen y dedicación plena de sus participantes, los “monos espaciales”, que ven reducidas sus pertenencias a un uniforme, objetos de aseo y trescientos dólares para su entierro.

1 - No hacer preguntas sobre el Proyecto Estragos.
2 - No hacer preguntas sobre el Proyecto Estragos.
3 - No poner excusas.
4 - No mentir.
5 - Confiar en Tyler.



· El culto escapa al control del iniciado, que sometido a grandes dificultades alcanza la Iluminación: El narrador se asusta con la locura autodestructiva del Proyecto Estragos; la violencia de sus acciones crece siguiendo los oscuros planes de Durden, y su mano derecha, un mecánico, provoca un accidente de coche como resultado de un juego autodestructivo que casi acaba con el protagonista.
Tratando de detener el Proyecto el narrador investiga su extensión, descubriendo la existencia de clubes de lucha en muchas ciudades hasta alcanzar la revelación definitiva: en realidad Tyler Durden es él mismo, un trastorno disociativo de su personalidad creado por el insomnio.

· Muerte y resurrección: La amenaza inicial de Tyler contra el narrador se convierte en un intento de suicidio; el disparo de la pistola en su boca acaba con el álter ego, aunque el atentado contra el distrito financiero envía al protagonista a un centro psiquiátrico, donde los guiños de los trabajadores le recuerdan que el Proyecto Estragos continúa en marcha, esperando nuevas órdenes de Tyler Durden.

Temas

Aparentemente la novela glorifica la violencia a través de los clubes de lucha, aunque muy pronto éstos dejan de tener importancia y la historia deriva alrededor de la personalidad de Tyler Durden. Su retórica nihilista ataca a la sociedad de consumo, y a través de ella llega al tema fundamental: la identidad del hombre, como especie y como género.

La violencia, denostada por la cultura occidental, es una forma de rebeldía. En el club de lucha lo importante no es ganar o perder, sino sentirse vivo, satisfacer el instinto de supervivencia; un puñetazo no mata, despierta, y carece de importancia si a los diseñadores de moda no les gustan los moratones y las cicatrices. A través de la acción se alcanza la paz, perdiendo el miedo a enfrentarse a las circunstancias de la vida.
La doctrina zen educa a sus estudiantes con palabras crípticas y una vara en el camino a la Iluminación, hasta que el mundo material carece de importancia, y este es el modelo de Durden para el club y el Proyecto Estragos.

Después de una noche en el club de lucha, se baja el volumen del mundo real.

El consumismo es la arquitectura de la sociedad que ha aniquilado el espíritu del hombre. Las guerras, en las que los instintos se veían satisfechos, han sido sustituidas por el estado del bienestar, que se soporta por los que en otro tiempo morían como soldados hoy ahora han aceptado una esclavitud voluntaria.
La idea de que la felicidad reside en los bienes materiales, la banalización de las ideas y, especialmente, la ignorancia forzada hacia lo esencial son los enemigos de Tyler Durden, que combate con su ejército anarquista haciendo uso de todos esos conocimientos al alcance de cualquiera que no se quieren aceptar: desde bombas de fertilizante hasta la compresión verdadera de que todos vamos a morir.

El símbolo del vacío consumista es el jabón, un refinamiento fabricado con grasa; la herramienta para desmontar su fatuidad es el terrorismo casero del Proyecto Estragos: camareros que sabotean exclusivos menús y proyeccionistas que montan planos obscenos en películas familiares acaban amenazando de muerte a gente corriente para que comprendan la fugacidad de la existencia.
El momento más brillante, que resume la cítica de la novela contra la sociedad de consumo, es una pequeña travesura de Tyler que lleva a una mujer a una histeria que casi termina en suicidio; simplemente cuela una nota entre sus carísimos cosméticos: “He vertido cierta cantidad de orina en al menos una de sus muchas y elegantes fragancias”.

Somos quienes le lavamos la ropa y le hacemos la comida y le servimos la cena. Le hacemos la cama. Cuidamos de usted mientras duerme. Conducimos ambulancias. Le pasamos las llamadas. Somos cocineros y taxistas, y lo sabemos todo de usted. Gestionamos sus pólizas del seguro y los cargos en su tarjeta de crédito. Controlamos cada momento de su vida. Somos los hijos medianos de la historia, educados por la televisión para creer que un día seremos millonarios y estrellas de cine y estrellas de rock, pero no es así. Y acabamos de darnos cuenta —dice Tyler—. Así que no intente jodernos.

El núcleo de la novela, sobre el que se basan todas sus claves, es una sencilla pregunta: ¿quién eres?.

Después de haber despojado mediante la violencia de todo valor a la sociedad occidental, el individualismo consumista carece de sentido ... no sois un hermoso copo de nieve individual. Si el hombre no es lo que tiene y es como otro cualquiera sólo tiene sentido como grupo pero, ¿qué símbolos tienen validez?. A través de Tyler Durden, un autarca que proclama que el auténtico camino es la autodestrucción, el autor da la vuelta a la manida Pirámide de Maslow, identificando al hombre con la nada y en busca de nada, como los monos lanzados en las primeras misiones espaciales. Este planteamiento nihilista se acerca de nuevo al zen: si existe la certeza de la muerte no hay nada con auténtico valor o sentido, cuando no se es nadie se es capaz de cualquier cosa.
Gran parte de la criticada domesticación del hombre como género viene, además de la necesidad de asociarse a un grupo, de la educación femenina, porque el padre ausente debería ser el modelo de dios. Lo que ves en el club de lucha es una generación de hombres criados por mujeres.

El gran símbolo de la búsqueda de la identidad es el fascinante protagonista.
¿Quién es Tyler Durden?.
El trastorno bipolar del narrador crea una personalidad que termina guiado su vida y poniéndole trampas para tomar el control, ¿es culpable de las accciones de Tyler?, ¿hasta qué punto es él?.

El protagonista deja atrás una vida apacible (Tyler destruye su apartamento) buscando algo más, para descubrir que no existe nada, que la destrucción es el único camino y que él mismo puede que no sea más que una fantasía; debido a su insomnio, ha creado dormido una poderosa organización, con todos sus deseos reprimidos sublimados en una personalidad fascinante que ha tomado entidad propia y que le ha conducido a la gran incertidumbre de no saber ni siquiera quién es.

Hay un tipo de mujeres y de hombres jóvenes y fuertes que quieren dar sus vidas por una causa. La publicidad hace que compren ropas y coches que no necesitan. Generaciones y generaciones han desempeñado trabajos que odiaban para poder comprar cosas que en realidad no necesitan.
Nuestra generación no ha vivido una gran guerra ni una gran crisis, pero nosotros sí que estamos librando una gran guerra espiritual. Hemos emprendido una gran revolución contra la cultura. La gran crisis está en nuestras vidas. Sufrimos una crisis espiritual. Nuestro deber es enseñar a esos hombres y mujeres la libertad a través de la esclavitud; y el coraje a través del miedo.

La experiencia de leer El Club de Lucha es gratificante
; es un libro corto, sencillo que como el Tao Te King graba unos
principios que fortalecen y revelan lo esencial de la existencia mediantes poderosas frases.
Personalmente me recuerda a Siddhartha en su vitalismo y el resultado del viaje, la confirmación de la ignorancia; comprender su mensaje elimina las preocupaciones superfluas y aumenta las enseñanzas recibidas por cada experiencia. El final es un retorno sin fin y a lo largo de la novela, como en la obra de Hesse, el protagonista comprende que en realidad no es uno, sino todas las cosas.

No quiero morir sin unas cuantas cicatrices.

La gran revelación final permite además otra lectura, interpretando otras claves en la acciones de Tyler Durden, sin duda uno de los grandes antihéroes de la literatura.
Si lees El Club de Lucha y sólo te quedas con una historia sobre sociedades secretas de boxeo, no lo has comprendido.
Si eres un hombre occcidental atrapado en un trabajo monótono, lees El Club de Lucha y no tienes deseos de pelear, estás muerto por dentro.

No importa el dinero que tengas en el banco. No eres tu
trabajo. No eres tu familia, y no eres quien te dices que eres.
No eres tu nombre. No eres tus problemas. No eres tu edad. No eres tus esperanzas.
No te salvarás.. Todos moriremos algún día.

6 comentarios:

Il Venturetto dijo...

Muy buen análisis.

Me dejaron la película, que ví sin ganas porque pensaba sin fundamento que era cine comercial, y me cautivó. No sabía que estaba basado en un libro, y con tu análisis me han entrado ganas de leerlo.

Veo que tu agudeza no se queda en las crónicas de la F1, sino que se expande a todas las artes.

¡Bravo!

David dijo...

Muchas gracias por el comentario fuera de temporada, cuando El Aanaconda está hibernando.

La verdad es que yo también ví primero la película y me pareció fantástica, pero después de saber que el autor del libro vivió de trabajos de poca monta y tuvo varias peleas disfruté de verdad de la locura de Tyler.

Credendo Vides dijo...

A ver si hoy me deja, ayer trate de ponerte algo así:
Joer, o escribes cuatro frases a modo de poema o nos cuentas la vida y milagros del El Club de la lucha.
Ahora es cuando me llamas inculta, pero yo no he leído el libro ni he visto la peli. Seré de los que creen que la peli es pegarse por pegarse, que le vamos a hacer. Algún defecto tenía que tener.

David dijo...

Pues esto es una recomendación.
Es más, creo que te gustaría por el cinismo y los conocimientos químicos de su protagonista.
Son cien páginas muy entretenidas.

Steam Monkey dijo...

NO quiero ser un simple turista. Estoy buscando cierta información específica sobre los "monos espaciales", me considero un entendido en todo lo que rodea a "Fight Club" y Chuck Palahniuk y he de decir que este artícuo es el mejor que he leido nunca al respecto.

Gracias.

David dijo...

El término "monos espaciales" hace referencia a los animales de prueba; la elección de este ejemplo concreto se debe no sólo al parecido con los humanos, sino a que los monos de las pruebas astronaúticas eran enviados sin retorno a una muerte segura.
Un poco más de información:
Monos en el espacio

Gracias por tu apreciación, pongo mucho esfuerzo en las entradas literarias.
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