25 julio 2009

Briefing - Hungaroring 2009

Si la decisión de Toro Rosso de colocar al novato Jaime Alguersuari, piloto probador durante sólo una carrera, en sustitución del campeón de la Champ Car, Sébastien Bourdais, obedece a otro motivo que no sea animar el soporífero Gran Premio de Hungría, se puede calificar de tremendo error.
A falta de conocer las causas de la salida fulminante - su rendimiento ha sido bajo, pero nada demasiado espectacular - es inexplicable dar su volante de forma tan precipitada a un completo inexperto. Si Alguersuari no es un debutante a la altura de Vettel o Hamilton, sus pocas vueltas con la superlicencia pueden convertirle en un peligro para sí mismo y para los demás - Sebastian y Lewis también tuvieron más tiempo de practicar.
Parece poco probable que Jaime pueda acabar esta carrera tan simple.

Los problemas en cabeza se acentúan
a priori para Brawn, más allá del hipotético doblaje al nuevo conductor de Toro Rosso.
El verano magiar cada vez es menos terrible y las temperaturas amenazan a los neumáticos de los chicos de Ross; la estabilidad/hastío del Gran Premio puede condenar a un puesto muy retrasado a Button en el carrusel de Hungaroring.
La única opción de esta carrera que invita más a mirar al cielo que a la pista, pasa por la tormenta en el horizonte, para animar el despliegue del Gran Circo como ocurrió en 2006, un épico divertimento sobre todo por el contraste.



La clasificación ha sido un caos, a la altura del marco dónde se desarrollaba; la gran noticia ha sido el tremendo accidente de Felipe Massa, impactante y fruto de una carambola impensable.
La primera ronda ha dado una buena medida del bajo grip en la pista, gracias sobre todo a Webber, al que se le ha visto contravolantear y rodar sobre los bordes de la segunda y última curva - lo que no le ha impedido terminar tercero. El esperado estreno de Alguersuari ha tenido el resultado esperado: a pesar de que Sutil apenas ha dado dos vueltas, ha conseguido dejar en la última plaza al novato; su compañero Buemi ha completado el bautizo con un notable decimosegundo puesto.
Hamilton no ha cumplido en principio con las espectativas y Räikkönen lideraba superando a todos en dos ocasiones, hasta la fantástica última vuelta de Rosberg que le ha colocado líder. Nakajima y Kovalainen meten a Piquet en la zona de eliminación, en la que finalmente caen los BMW por la huída al límite de Alonso.

La segunda ronda certificó el poder de Red Bull, dominando pese a las interferencias de Rosberg, sorprendente líder durante gran parte de la sesión, y Hamilton, que ha revelado sus cartas sin abandonar las primeras posiciones. Toyota intenta apretar como los Williams, sobre todo a través de Trulli, pero no llegan y, de hecho, no alcanzaron Q3.
Las complicaciones con el grip persisten, y aún así los Brawn hacen lo que pueden; con el discurrir de los minutos se fueron hundiendo hasta que Button despertó de golpe y alcanzó la sexta posición, lo que no pudo repetir su compañero Barrichello, eliminado como Piquet - lejos queda para él el rendimiento de Alonso, capaz de superar el mejor tiempo en dos ocasiones.
Los problemas de Brawn los ha pagado el Ferrari de Massa, que en su última vuelta ha quedado estrellado en la Curva 4, la cual ha tomado recta incrustándose contra las protecciones - las consecuencias llevaron, de entrada, a Felipe al hospital. La causa ha sido una pieza perdida por Barichello que ha impactado contra el casco del piloto con desafortunada puntería en una zona de frenada de 210 km/h.

La ronda definitiva ha supuesto la rúbrica del absurdo del Gran Premio soviético. De entrada retrasada por el accidente de Massa, ha discurrido con bastante tranquilidad hasta que Alonso se ha hecho con la pole
provisional después de superar al otro candidato a sorpresa, Rosberg, momento en el que la tecnología se ha venido abajo.
Previamente Nico y Hamilton competían con Webber, ya que a Vettel le tocaba volver al pit lane después de un paseo por el exterior - Iceman también fastidió su mejor vuelta pisando la tierra. Button parecía actuar como marioneta de alguna oscura estrategia de Brawn, metido en el box a tres minutos del final.
La imagen de Alonso intentando confirmar el resultado preguntando a sus rivales los tiempos ha quedado como símbolo de su primera pole en mucho tiempo; repuesta la informática los Red Bull han quedado como su escolta y Jenson apenas ha conseguido el octavo lugar.

La previsión es una victoria de Red Bull muy disputada entre Vettel y Webber - el primero mejor situado y el segundo más en forma - que recortará de un gran bocado la diferencia con Brawn, visto el desastre de Barrichello y la posición de Button (observada con cautela por la estrategia).
Alonso se jugará el podio con Hamilton y Rosberg, en una batalla en la que en principio el McLaren tiene algo de ventaja.

Será el duelo más interesante, el de la tercera posición, en la procesión de Hungaroring, aunque se disputará en el pit lane. Por ese motivo la atención se irá también hacia Jenson y sus cuentas hacia el Campeonato del Mundo: aunque durante la carrera se viva el día más caluroso del siglo en la región, su monoplaza está condenado en la ratonera y la competición, para él, será un control de daños en el que minimizar la pérdida de puntos.

A la espera de ver cómo se recupera Massa y el comportamiento de Räikkönen y Nakajima desde plazas decepcionantes - uno por rendimiento y otro por comparación con su compañero - la situación más compleja es la de Rubinho, emparedado entre los Toyota: si no da el gran golpe en la salida, su ambición y el rendimiento de su coche pueden ponerle en peligro. Sería el segundo evento conflictivo sobre ruedas, ya que Alguersuari se presenta como una chicane móvil no acostumbrada a verse ahí y dejarse adelantar.

Merece una mención el caos tras el Telón de Acero, y la consiguiente imagen vergonzosa que ha vuelto a ofrecer Hungaroring como parte del Gran Circo.
El Gran Premio, digno de una ex-república soviética, sobra del calendario; los motivos se siguen acumulando.

No pierdas de vista a Alonso, la Curva 2, a Button y a los McLaren.