26 febrero 2007

Humor - Kevin Smith en Hollywood (I)

Kevin Smith es un director de cine , quizá poco conocido para el gran público, pero con seguidores muy fieles desde su primera película, Clerks.
Además de dirigir, escribe sus propios guiones e interpreta a un personaje fijo en sus historias, Bob El Silencioso, lo que le convierte en una figura perfectamente reconocible para los aficionados a su cine; de hecho su personaje es un icono tan popular que suele sorprender que en realidad sea el creador de este pequeño universo dentro de New Jersey.

La fama conseguida y el apoyo de la crítica hicieron que los productores se empezaran a fijar en él, lo que le permitió realizar su proyecto soñado, Dogma, sin hacer grandes concesiones a los estudios.

El gran talento de Smith son los diálogos, naturales e ingeniosos, con referencias al mundo del cómic y las películas de Serie B, guiños aplaudidos por sus seguidores y que se han convertido en una seña de identidad.
El mejor ejemplo quizá sea Mallrats, el segundo trabajo de Kevin Smith, dónde T.S. y Brodie, personajes creados como homenaje a la película Tiburón, filosofan mientras pasean por un centro comercial (su centro comercial), discutiendo acerca de los grandes temas de la vida: la amistad, el amor, el destino o la sexualidad de los superhéroes.



La llegada de Kevin Smith desde el cine independiente al sistema de grandes estudios fue un salto bien asumido por el director, que empezó a mirar a Hollywood con bastante ironía. Las excentricidades de las grandes estrellas, la forma de trabajar de las productoras y la particular visión del mundo de los productores más importantes no le pasaron desapercibidas.

Mientras Smith preparaba Persiguiendo a Amy, Warner Brothers tenía en proyecto Superman Reborn; las informaciones indicaban que sería protagonizada por Nicholas Cage y dirigida por Tim Burton, aunque la mayor alegría para los fans del superhéroe era que Kevin Smith había escrito el guión.
Finalmente la película no llegó a realizarse y únicamente quedaron rumores sobre la enemistad entre Tim Burton y Kevin Smith.

Entre muchas actividades Kevin se dedica a dar conferencias, dónde demuestra su ingenio y rapidez mental, al mismo nivel que sus personajes, y su incontinencia verbal, una auténtica paradoja para Silent Bob.
El éxito de estas charlas, y la popularidad de las grabaciones que corrían entre los estudiantes, le ha llevado a publicar dos compilaciones, An Evening with Kevin Smith, con un formato pregunta-respuesta que ha permitido aclarar muchos rumores. En estas divertidas conferencias, gracias a Kevin Smith, podemos conocer un poco mejor cómo es realmente el mundo del cine por dentro y explicarnos por qué existen tantas películas monstruosamente malas.

¿Quieres saber cómo funciona Hollywood?


18 febrero 2007

El Audímetro

La televisión es el medio de comunicación más poderoso y sus contenidos, visuales y sonoros, alcanzan a todo el planeta.
¿Cómo se establece qué programas resultan más interesantes para el público? Este dato tan importante supone grandes inversiones publicitarias y de la denominada audiencia (en realidad televidencia) dependen muchas empresas y, en consecuencia, la estabilidad laboral de muchas personas.
Por ese motivo se creó un mecanismo que permitiera analizar exhaustivamente el comportamiento de los espectadores, con una fiabilidad mucho más alta de la que puede ofrecer el método habitual, la encuesta; esa solución es el audímetro.
Yo tengo un audímetro.

La empresa encargada de medir las audiencias es Sofres; son los responsables de la instalación y mantenimiento de los dispositivos, de la elección y control de los hogares representantes, llamados panelistas, y del proceso de los datos recogidos para su venta a los distintos canales y empresas.

Los Panelistas

La parte más importante de la medición de audiencias, como corresponde a cualquier proceso estadístico, es la elección de la población. Los panelistas se eligen de forma que representen en su conjunto, lo más fielmente posible, la realidad de los hogares.
Los parámetros que clasifican a cada miembro son la edad, los estudios, la profesión, de los que se extrae la clase social, mientras que del hogar se realiza una lista de los electrodomésticos presentes. Todos estos datos serán comprobados periódicamente.
Según datos de Sofres existen 3800 audímetros instalados, sobre un total de once millones de hogares; por lo que aproximadamente cada panelista representa a 3000 hogares.

En mi caso, un día llegó un comercial que lo que venía a vender era un contrato con Sofres. Me explicó que le habían dado una lista de calles, la forma mediante la que se aproximan al perfil que necesitan, y había elegido mi portal hasta que alguien le abrió; así llegó el audímetro a mi casa.
Tras realizar la entrevista para recoger todos mis datos, anotó de forma exhaustiva todos los electrodomésticos presentes, incluyendo marca y antigüedad, y me clasificó como clase media.
Una vez expuestas las condiciones me explicó la forma en la que Sofres me recompensaría por mi esfuerzo: cada trimestre me llegarían puntos, 2400 por mes, canjeables por artículos de un catálogo. Mi primer pedido, una sandwichera, costó 14900 puntos.

El dispositivo

El audímetro se conecta directamente al televisor, y detecta automáticamente el encendido del aparato y el canal sintonizado, la activación del teletexto y el uso de dispositivos como consolas o reproductores de vídeo y DVD.
Todos los datos acerca del empleo del televisor, recogidos minuto a minuto, se guardan en una memoria EPROM; al final del día, de madrugada, el audímetro envía la información por GSM, la misma tecnología usada por los teléfonos móviles de segunda generación.
El control del aparato se realiza mediante un mando a distancia, a traves del que los panelistas indican su presencia, correspondiente a un botón, y la de invitados en el hogar, identificados en el momento por sexo y edad; esa es la única interacción que exige.

El técnico llegó a mi casa varios días después de firmar el contrato con Sofres, en Septiembre de 2003.
El primer audímetro era un aparato muy parecido a un vídeo VHS, más pequeño, con una gran pantalla LCD y una llamativa antena: daba la impresión de ser un aparato de muy primitivo, algo me confirmaron, puesto que el modelo era de los ochenta. El técnico soldó algunos terminales a la placa de sintonización, midiendo a continuación el voltaje correspondiente a cada canal, e instaló un aparato supletorio para el reproductor de vídeo, igualmente soldado a sus circuitos; el mando correspondiente era bastante tosco y permitía emitir opinión sobre los programas, aunque lo que se valoraba de verdad era verlos.
Este audímetro, cuando detectaba la puesta en marcha del reproductor, preguntaba por el tipo de vídeo que se estaba viendo, y al activar el modo AV del televisor obligaba a indicar el dispositivo que se estaba usando.
Una característica bastante irritante era la insistencia, mediante pitidos, en que alguien se identificase al encender el televisor.

En Enero de 2007 me sustituyeron el audímetro por otro más moderno. Este nuevo aparato va conectado al oscilador local del televisor, de forma que se conoce automáticamente cualquier canal añadido sin necesidad de que el técnico venga a ajustarlo. Está preparado para TDT, para reconocer cualquier dispositivo conectado y, sobre todo, su diseño se adapta a los nuevos modelos de televisor, ultraplanos y dotados de microcontroladores.
Han prescindido de las teclas de opinión, y la participación del panelista se reduce a la identificación de los que se encuentran frente al televisor.

La Audiencia

A partir de los datos que llegan de cada panelista, Sofres compila la audiencia diaria mostrando, para cada minuto, los espectadores de cada canal en número y porcentaje, llamado share; también se incluye como información adicional los otros usos que se da al televisor, de donde se extrapolan los hábitos de los televidentes.
Los datos ofrecidos se consideran de una fiabilidad indiscutible; las empresas valoran los espacios publicitarios basados en la audiencia medida, mientras que los canales de televisión crean y retiran programas en función de los valores entregados por Sofres.

Personalmente puedo asegurar que aunque se puede engañar al audímetro, es un sistema absolutamente fiable. Al principio puedes controlar lo que estás viendo, pero a las pocas semanas te olvidas de que está ahí.
Enciendo el televisor, aprieto la A en el mando y me olvido del aparato.

Evidentemente puede quedarse encendido aunque no estás viendo la televisión, o puede estar contando gente de menos o de más, pero los datos son realistas, porque se registra directamente el canal que se está viendo. Las posibles irregularidades se enfrentan al control de Sofres, que contacta ante cualquier anomalía, aparte de la comprobación anual de las características del hogar panelista.
Pero siempre hay margen para hacer un favor a algún compañero en la televisión, porque tú eliges lo que ves o no.

Mi experiencia con el audímetro ha convertido ver la televisión en algo trascendente, porque realmente cuenta mi opinión, y represento a más de diez mil personas; porque siento cierta responsabilidad al conocer como el mundo alrededor de los programas de televisión, y toda la gente que pertenece a él, es dirigido implacablemente por los dictados del audímetro.
Cada vez que uso el mando, de forma inconsciente, grandes inversiones y el trabajo de muchas personas está en mis manos; y el poder siempre es agradable.

29 enero 2007

Jacques Villeneuve

El Campeonato del Mundo de Fórmula 1 de 2006 ha estado marcado por la despedida de Michael Schumacher, lo que ha provocado que pasara desapercibido el adiós de otro piloto histórico del Gran Circo.
No todas las temporadas dos Campeones del Mundo abandonan la competición, y menos aún si son dos hombres excepcionales y carismáticos.
Un piloto de la vieja escuela, el hijo de una leyenda, un antihéroe que después de varias espantás, como los grandes toreros, ha decidido dejar para siempre la Fórmula 1: Jacques Villeneuve.

Alcanzar la élite del automovilismo es una tarea heroica, muy compleja, que requiere suerte, talento y eficiacia; y una vez se está compitiendo con los mejores la exigencia es máxima. En el caso de Jacques su ascendencia eleva las espectativas: no es sencillo ser hijo de un símbolo de la competitividad y la habilidad como Gilles Villeneuve; a pesar de todos sus éxitos, decir Villeneuve es recordar los duelos de Gilles contra René Arnoux.
Pero Jacques ha brillado con luz propia protagonizando uno de los comienzos más prometedores y exitosos de la historia del automovilismo, respaldando con resultados y títulos su habilidad.
Es uno de los tres pilotos que han conseguido ganar la CART, las 500 Millas de Indianápolis y el Campeonato del Mundo de Fórmula 1, ese título que nunca llegó a conseguir su padre, muerto en accidente en competición cuando su hijo tenía 11 años, durante la clasificación del Gran Premio de Bélgica.



Jacques se inició en campeonatos menores norteamericanos, consiguiendo triunfos desde su primera temporada lo que le alzó, más que su apellido, a la CART. En 1995 consiguió una victoria memorable en las 500 Millas de Indianápolis, en su segunda temporada, lo que le otorgó ventaja suficiente como para conseguir el título.
Frank Williams no dejó escapar a este talento probado, y un año después Jacques pilotaba para su escudería.

Su debut en la Fórmula 1 fue espectacular, con las mejores marcas conseguidas por un novato en la historia del Gran Circo.
En su primera carrera consiguió la pole position y terminó en el podio, una hazaña sólo igualada en una ocasión; un problema mecánico lo que le apartó de la victoria en un Gran Premio que lideraba. Esa temporada Villeneuve consiguió cuatro victorias y once podios.
En 1997, con 7 victorias y 10 poles, Jacques Villeneuve se proclamaba Campeón del Mundo de Fórmula 1 con Williams, tras el infame Gran Premio de Europa en Jerez, en el que Michael Schumacher provocó un accidente para sacarlo de pista, por el que fue descalificado.
Su imparable carrera tomaba tintes épicos, superaba la sombra de Gilles para convertirse en algo más grande; pero el éxito pasó factura a piloto y escudería. Renault dejó de suministrar motores a Williams y un Villeneuve cada vez más crecido, justificadamente, abandonó la escudería tras una mala temporada, muy por debajo de lo esperado para el defensor del título.
El abrupto declive de Jacques comenzó inmediatamente tras ganar el Campeonato del Mundo.



Villeneuve y Schumacher
Estoril 1996


El orgullo de Villeneuve lo llevó a financiar parcialmente el nacimiento de BAR, escudería de la que, lógicamente, se convirtió en primer piloto.
El habilidoso competidor, el joven prodigio, se creyó capaz de todo y acabó convertido en un niño rico dueño de su propio equipo; el talento de Villeneuve se desperdició en BAR, con unos monoplazas de muy bajo rendimiento y poco fiables. Durante cinco temporadas, a pesar de la mejora producida por la entrada de Honda en la escudería, Jaques consiguió únicamente un tercer puesto, aumentando año a año las críticas al no justificar su altísimo sueldo con resultados cada vez peores. La calidad mostrada en otro tiempo parecía haber desaparecido y su título era una anécdota, ensombrecida por la descalificación de Schumacher. Sus compañeros, como el novato Jenson Button, superaban al primer piloto, por lo que tras la restructuración realizada por Honda, que sacó de la dirección a su manager, Craig Pollock, el fundador abandonó forzosamente su equipo.
Irónicamente un año después el monoplaza de Honda se convertía en uno de los más competitivos, aumentando espectacularmente su rendimiento.



Villeneuve y R. Schumacher
Australia, 2001


Cuando parecía que el destino de Jacques Villeneuve, el campeón venido a menos, era una retirada definitiva, Flavio Briatore le concedió una nueva oportunidad, apostando por su experiencia para suplir a Jarno Trulli en el final de temporada; y aunque no continuó en Renault al año siguiente, el estado de forma demostrado valió para fichar por Sauber, que más tarde se convertiría en BMW.

Entre 1999 y 2004 he experimentado personalmente las dificultades y complejidades que supone la puesta a punto de un nuevo equipo. Pero nunca me ha asustado un desafío.

En 2006, a pesar de que sus resultados eran más sólidos gracias a la creciente calidad de BMW, tras un accidente en Hockenheim y a la vista del talento de su suplente, Robert Kubica, Jacques decidió permanecer apartado de las pistas, asegurando al final de la temporada que nunca volvería a la Fórmula 1.

Jacques Villeneuve deja el Gran Circo después de once años de competición, tras haber conseguido un Campeonato del Mundo, 11 Grandes Premios y 13 Pole Positions.

La despedida de este piloto hace desaparecer prácticamente a todos los representantes de la vieja escuela, todos esos hombres que daban glamour a este deporte: alejados de la actual imagen de atletas eran playboys fanfarrones compitiendo en sus coches caros, peleando por dar las mejores fiestas y, por supuesto, deslumbrando en la pista.
El carisma de Villeneuve está a la altura del que tienen David Coulthard o Eddie Irvine.




Villeneuve, Eau Rouge
Spa-Francorchamps, 1999

Jacques resulta atípico por muchos motivos, aunque el más llamativo es una deficiencia visual congénita que le obliga a usar gafas; en un mundo de eficacia y perfección no esconde este defecto, como hiciera su padre, y compite con esta desventaja sensorial, que le obliga a cambiar las referencias de frenado y reducir la velocidad punta.
Su irregular carrera también resulta llamativa, a medio camino entre el deslumbrante campeón y la eterna promesa; el éxito llegó muy pronto a Villeneuve, tan rápidamente como se desdibujaron sus dotes: el hijo de un padre legendario que parecía destinado a superarle y finalmente acabó compitiendo en mitad de la parrilla con un Campeonato del Mundo.

Su vida fuera de los circuitos siempre ha sido muy activa.
Jacques, como tantos otros pilotos, ha protagonizado varios anuncios; y la experiencia adquirida resultó más que suficiente para llegar, como de costumbre, un poco más allá, apareciendo en la película Driven. El mundo del cine sedujo al piloto, volcado en la producción de Villeneuve, una película sobre la vida de Gilles desde el punto de vista de su hijo. No es el único campo artístico por el que se ha interesado Jacques, que ha publicado dos libros acerca de su experiencia en la competición: Winning in Style y My First Season in Formula 1.
Además es propietario de
Newtown, un restaurante y club nocturno en Montreal, traducción directa de su apellido.



Sin embargo lo que ha fascinado realmente a Villeneuve es la música.
Desde que este adicto declarado de los videojuegos iniciara una relación con la cantante Dannii Minogue, hermana de Kylie, con la llegó a preparar boda, se ha ha ido introduciendo cada vez más en el mundo de la canción. Jacques se volcó en su afición y gracias a Dannii conoció el interior de la industria; tras años de esfuerzo, compaginando su vocación artística con la competición, pudo hacer llegar su voz y canciones al gran público.
En 2006 Villeneuve publicaba su primer single, Accepterais-tu?, que fue presentado con una actuación en directo en Newtown, su debut oficial, aprovechando como promoción el Gran Premio de Canadá celebrado en el autódromo dedicado a su padre, el Circuit Gilles Villeneuve. Este tema, anticipo del disco, es una petición de matrimonio y es, en cierta medida autobiográfico, ya que fue compuesto cuando Jacques se disponía a casarse con Johanna Martinez, la madre de su hijo Jules.
Villeneuve aprovecha los recursos de la red para promocionarse musicalmente, como muchos otros novatos, y expresarse artísticamente; este hombre sin ídolos, inquieto, publica
en su weblog sus opiniones acerca de libros, canciones y películas.



En la actualidad Jacques vive en Mónaco junto a su familia; desde El Anaconda le deseamos grandes éxitos en su nueva faceta, y esperamos que continúe la saga de estos carismáticos genios cortos de vista con Jules Villeneuve.


El Gran Circo necesita el glamour de competidores que en realidad son artistas.

Mi meta no es ser un piloto de carreras. La razón por la que compito es que me encanta estar en el coche y vivir al límite.

06 enero 2007

Música - Otherside

La publicación de Californication a finales de los noventa supuso el relanzamiento de un grupo que siempre estuvo ahí, como una de las principales referencias de la década, Red Hot Chili Peppers.

El disco alcanzó una popularidad que superó de forma inesperada la conseguida en 1991 por Blood, Sugar, Sex, Magik, el álbum que lanzó a la fama al grupo con temas memorables como Give It Away y Under The Bridge. Ocho años después, con la vuelta del guitarrista John Frusciante, la misma formación repetía el éxito con Californication, que logró tener un enorme alcance gracias a su calidad; cuatro singles se convirtieron en símbolos de la banda: Around The World, Scar Tissue, Californication y Otherside.
En 1999 Red Hot Chili Peppers alcanzaban su madurez, con la completa rehabilitación de Anthony Kiedis y del recuperado Frusciante, consiguiendo conquistar con su rock alternativo al gran público.

De entre los temas hay uno que destaca especialmente por su tono oscuro y un vídeo cercano al expresionismo alemán; la estética de Otherside, inspirada en El Gabinete del Doctor Caligari, sorprende e impacta, acompañando perfectamente la canción; el ambiente gótico resalta la tristeza que envuelve la voz de Kiedis, lenta y amarga, y el estilo, en los decorados, en los personajes, cercano al cómic, transmite la idea de sueño profundo, de visión onírica.
La temática está íntimamente ligada a la puesta en escena.

Otherside trata sobre los conflictos internos, los fantasmas y demonios personales.
El punto de partida de su composición es una experiencia compartida por algunos miembros de la banda: la lucha por desengancharse de la droga, el combate contra la adicción, que únicamente se puede llevar a cabo solo. Ese trance intenso es la mayor representación de la pelea contra uno mismo, por lo que simboliza todos esos enfrentamientos interiores, el deseo de un hombre contra su voluntad, su dependencia contra su libertad.
En esta visión onírica Red Hot Chili Peppers, mientras actúan en una ciudad fantasmal que les sirve de instrumento, contemplan una sombra rebelde, de la que su propietario intenta huír a través de un mundo simbólico.

Sin embargo, la razón de que entre todas las grandes canciones del grupo sea esta la que aparece en El Anaconda es muy personal y anécdotica.
Elena, prima mía, me señaló una curiosa presencia en el video, en la que nunca había reparado y que ha sido confirmada por diferentes personas. Es una extravagancia sorprendente, especialmente evidente a partir de 3:20, relacionada con este autor.



¿Durante cuánto?¿Durante cuánto podré resbalar?
Dividir mi bando no creo, no creo que sea malo
Abrir mi garganta nunca es suficiente

Oí tu voz a través de una fotografía
Imaginé que rompía el pasado
Las cosas más extrañas no cambiarán mis pensamientos
Debo aceptarlo en el otro lado, aceptarlo, aceptarlo

Vertí mi vida en un vaso de papel
El cenicero está lleno y derramo mis entrañas
Ella quiere saber si todavía soy una zorra
Debo aceptarlo en el otro lado

Estrella desvergonzada, y está en mi cama
Una candidata para sangrar como mi alma gemela
Aprieta el gatillo y tira del hilo
Debo aceptarlo en el otro lado, aceptarlo, aceptarlo

Ponme en marcha para un viaje duro
Hazme arder y déjame en el otro lado
Grito y digo que esto no es mi amigo
Lo derribo, lo derribo, y entonces vuelve a nacer

¿Durante cuánto seguiré pensando que no es malo?
Abrir mi garganta nunca es suficiente

Dedicado a Elena, despierta observadora de otras realidades.

22 diciembre 2006

Humor - Mensaje del Rey

Puede que haya sido difundido por correo hasta el infinito, que haya sido publicado en cientos de weblogs, pero me he reído tanto que sería injusto no hacer una referencia.

Porque no me gustan estos días llenos de tópicos, porque odio la planificación sistemática de este par de semanas, porque las circunstancias no me dejan disfrutar del Invierno y, sobre todo, porque esto no es más que un anticipo caótico de mi cumpleaños; por todo eso, es la primera vez que me siento identificado con el Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey, Juancar Uno.

11 diciembre 2006

Michael Schumacher

La temporada 2006 ha sido, por encima de cualquier otra definición, el fin de la era Schumacher.
Ningún resumen de sus dieciseis temporadas en activo puede reflejar lo que ha supuesto ver crecer a este excelente piloto hasta convertirse en uno de los grandes.
Su carrera se puede interpretar como el resurgir de Ferrari, el triunfo de Jean Todt o, sencillamente, el encuentro entre un genio y aquello para lo que fue creado.

Michael Schumacher es el hombre que ha ganado más Campeonatos del Mundo de Fórmula 1, el titular de la práctica totalidad de los récords y, quizá, el piloto más importante de la historia, un honor disputado con Juan Manuel Fangio, El Maestro.



La biografía del heptacampeón tiene un inicio común al de resto: conduciendo karts antes de aprender a leer, deslumbrando en categorías inferiores, hasta que un experto descubre que puede formar parte de la élite. El hombre que confió en Schumacher, unido a él desde el inicio de su carrera, es Willi Weber, su mánager, Mister DiezPorCiento; fue el que le consiguió su primera oportunidad, concedida por Eddie Jordan, que lo fichó inmediatamente después de verlo en un monoplaza.
Tres Grandes Premios después de su prueba pasó a la competición, en Spa, dónde consiguió clasificarse en la mejor posición de la escudería durante la temporada. A consecuencia de su brillante actuación, por petición de Flavio Briatore, Benetton lo contrató, dándole un coche para el siguiente Gran Premio.


Senna y Schumacher
Magny Cours, 1992

Desde 1991 hasta 1995 Schumi, ayudado por Briatore, hizo crecer el monoplaza menos competitivo de los líderes, detrás del Williams de Alain Prost y el McLaren de Ayrton Senna, hasta conseguir el Mundial de Constructores para Benetton y dos Campeonatos del Mundo, tras los que abandonó la escudería, camino de Ferrari.
Antes de la llegada de Michael Schumacher la Scuderia estaba caída en desgracia, trabajando con procedimientos desfasados que la alejaban de los equipos punteros. Se considera que uno de los mayores logros del piloto es la revolución en Ferrari hasta su situación actual, llevada a cabo junto a Ross Brawn y, sobre todo, Jean Todt, el estratega detrás de muchas de sus victorias.

Michael Schumacher consiguió, a lo largo de cinco años, que Ferrari se identificara con su técnica, con su ansia de victorias e, incluso, su imagen. En 2000 se inició la mejor racha vivida por un piloto de Fórmula 1, con cinco Campeonatos del Mundo ganados de forma consecutiva, llegando a vencer trece de los dieciocho Grandes Premios de la temporada 2002.
La colaboración de su compañero Rubens Barrichello, su escudero más fiel, el 1b, resultó vital en sus éxitos.
El paso del equipo Schumacher - Todt por Ferrari ha supuesto mucho más que seis Mundiales de Constructores; es la puesta en marcha de una máquina imparable.


Pole en Suzuka 2004

La característica más destacada de Michael es su habilidad para conducir con lluvia, aunque existen otros factores que lo sitúan por encima de otros pilotos, como su capacidad para soportar la presión, exigir lo máximo a su coche en momentos críticos y conseguir vueltas rápidas cuando la estrategia lo exige.
Sin embargo lo más llamativo de Schumi es su actitud; aunque es común entre los grandes campeones la obsesión por ganar, él lo lleva al extremo, elevando la exigencia, los sacrificios, hasta pasar por encima de rivales, reglamento e incluso compañeros, como demuestra su enemistad con Eddie Irvine.
Michael Schumacher es la victoria a cualquier precio.

Su leyenda negra ha crecido a lo largo de los años, bajo cierta permisividad de la FIA, ganando una merecida fama de marrullero por sus acciones en la pista, que le costaron un Campeonato del Mundo, y de irascible por su trato con el personal del paddock, sin contar con los accidentes provocados por su desprecio de la seguridad de los mecánicos.



Si existen dos momentos por los que Schumacher será recordado no son maniobras brillantes, dónde ponga de manifiesto su habilidad sobrehumana con un adelantamiento imposible o una vuelta perfecta bajo la lluvia sino, por desgracia, por las acciones más criticadas y estudiadas de la Fórmula 1 moderna.
En 1994 Damon Hill llegaba a la última carrera con un punto menos que Michael Schumacher, tras varias sanciones del piloto de Benetton. El Mundial de Pilotos sería para el que quedase delante en el Gran Premio de Australia, un fin de semana crítico, lleno de tensión; y bajo la mirada exhaustiva del Gran Circo llegó la sorpresa: el inesperado choque entre los líderes, que dejaba a ambos fuera y daba su primer Campeonato del Mundo a Schumacher.
Aunque resulta difícil identificar quién fue el culpable, el hecho de que esa acción beneficiara a Schumi siempre ha provocado sospechas. Era el hito que convertía su carrera en sinónimo de juego sucio.


Hill y Schumacher
Albert Park, 1994

Tres años después se repetía la misma situación, esta vez con Jacques Villeneuve un punto por detrás de Michael antes de disputarse el Gran Premio de Europa. Con todos los ojos puestos en el duelo, con el suceso de Hill en la memoria, la osadía de Schumacher fue más allá de lo que nadie pensaba y, deliberadamente, estrelló su coche contra el Williams.
Esta vez no sólo su rival permaneció en pista mientras él abandonaba; la FIA consideró que había llegado demasiado lejos y descalificó a Schumacher, quitándole todos los puntos conseguidos durante la temporada.


Schumacher y Villeneuve
Jerez, 1997

En muchas ocasiones Michael Scumacher ha sido protagonista de acciones sucias, y su Ferrari ha sido denunciado por irregularidades, aunque pocas veces la FIA ha decidido sancionar al heptacampeón, demasiado importante en la Fórmula 1, tanto como la propia Scuderia.
El brilante palmarés del piloto con más títulos de la historia siempre ha estado bajo la sombra de la sospecha.
Pero a pesar de su actitud marrullera su calidad dejaba claro que no necesitaba vivir al límite del reglamento, como ha demostrado en los duelos con los grandes. Al inicio de su carrera Schumacher tuvo ocasión de competir con leyendas como Prost y Senna, y antes de retirarse con el bicampeón Alonso; la lista de sobresalientes pilotos que se han enfrentado a él es extensa, desde Hill a Montoya, aunque un nombre sobresale por encima de todos.



Senna, Prost y Schumacher
Silverstone, 1993

Mika Häkkinen es el rival de Michael Schumacher.
Empezaron a competir en la Fórmula 3, duelo que se trasladó a la Fórmula 1 al cambiar de categoría, casi simultáneamente. Ambos se enfrentaron en su plenitud, con igualdad tecnológica entre Ferrari y McLaren, dejando momentos históricos como el Gran Premio de Bélgica de 1999; la competitividad llevada al límite hizo sufrir su accidente más grave a Schumacher, al romperse la pierna en el Gran Premio de Inglaterra en 2000.
Cuando Mika se retiró, tras ganar dos Campeonatos del Mundo frente a Michael, el camino quedó libre para la superioridad de Ferrari lograda bajo la dirección de Jean Todt, ahí empezaron las temporadas históricas, donde el duo batió todas las marcas sin un rival a la altura.


Häkkinen y Schumacher
A1 Ring, 1998



Häkkinen y Schumacher
Monza, 1998

A pesar de que ese lado oscuro alimenta el mito, a pesar de tener una personalidad atípica, la de un alemán perfeccionista pero apasionado, a pesar de ser un profesional con momentos infantiles y, sobre todo, a pesar de su impresionante palmarés, Michael Schumacher nunca será un piloto legendario; su carisma no acaba de conectar con el Gran Circo, muchas de sus victorias han sido sencillas y conseguidas en el pit lane ... le falta eso que tienen las leyendas.
Aun así, Schumi ha marcado este deporte, y por eso su despedida en 2006 es el fin de una era; desde hace una década es el piloto a batir y desde ahora será la referencia. El Gran Circo pasará muchos años recordándole, buscando al nuevo Michael Schumacher, examinando cada nuevo talento, deseando ver la perfección al volante acompañada de un pronunciado lado oscuro, el sello distintivo del número 1.



La Fórmula 1 va a echar mucho de menos a Schumacher, el dueño de todos los registros, el poseedor de una carrera inalcanzable, el único a la altura de Fangio.
Sus marcas quedan para la Historia
.


7 Campeonatos del Mundo

91 Grandes Premios

68 Pole Positions

76 Vueltas Rápidas

190 Podios

22 Hat-Trick

1369 Puntos